


La mañana de este lunes dejó un silencio difícil de llenar. El veterano periodista Carlos Batista Matos fue encontrado sin vida en su apartamento por su hija, cerrando así una trayectoria que durante décadas definió el estilo, la crítica y la narrativa del entretenimiento en la República Dominicana.
A sus 74 años, Batista Matos no solo era un rostro conocido de la televisión, sino una referencia obligada en la crónica de arte nacional. Su programa “Con los famosos”, transmitido por Color Visión, consolidó su figura como entrevistador y analista, capaz de conectar con figuras del espectáculo sin perder el enfoque crítico que lo caracterizaba.
Su historia, sin embargo, comenzó muy lejos de los estudios de televisión. Nacido en 1950 en Vicente Noble, Barahona, quedó huérfano a los siete años, una realidad que lo obligó desde temprano a buscar sustento en las calles, vendiendo helados junto a otros niños de su comunidad. Aquella etapa forjó el carácter de un joven que encontró en la educación su principal herramienta de superación.
En el desaparecido vespertino Última Hora, donde se desempeñó como editor de espectáculos, Batista Matos elevó el nivel del periodismo cultural. No se limitaba a reseñar eventos o figuras; analizaba el contexto, interpretaba el impacto social de la música y el entretenimiento, y aportaba una visión profunda que lo distinguió dentro del gremio.
Con el tiempo, su estilo se volvió inconfundible. Elegante, preciso y siempre bien presentado, fue conocido como “El Hombre Más Caro” o “El Hombre de las Corbatas”, apodos que reflejaban su imagen pública, pero también una marca personal construida con disciplina y coherencia profesional.
Su legado trascendió los medios. Como fundador y presidente de la Fundación Bulevar de las Estrellas, impulsó el reconocimiento de figuras nacionales e internacionales del arte, convirtiendo este espacio en un símbolo de la cultura dominicana. Además, como autor, documentó el merengue y otras expresiones musicales, contribuyendo a preservar la memoria cultural del país.
Incluso en su madurez, mantuvo intacta su vocación por el conocimiento. Se graduó con honores en Relaciones Internacionales y llegó a desempeñarse como embajador adscrito a la Cancillería, llevando consigo su compromiso con la promoción de la cultura dominicana.
Hoy, su partida deja un vacío en el periodismo, pero también un legado difícil de igualar. Carlos Batista Matos no solo narró la historia del espectáculo dominicano: la interpretó, la cuestionó y la elevó.
Se apaga una voz, pero permanece una obra.









