


Menos de 24 horas después de someterse a una operación por una fractura en el hueso ganchoso de la mano derecha, el jardinero de los Arizona Diamondbacks, Corbin Carroll, ya estaba de regreso en las instalaciones de Salt River Fields para continuar con su proceso de recuperación.
Con la muñeca derecha inmovilizada en yeso, el jugador realizó ejercicios de lanzamiento pliométrico tras reunirse con el cuerpo médico del equipo.
El dirigente Torey Lovullo destacó la actitud del pelotero y aseguró que su rápida reaparición en el terreno refleja su carácter competitivo, aunque subrayó que existe un plan estructurado para su rehabilitación.
Carroll sufrió la lesión el martes durante una sesión de práctica de bateo en vivo. Luego de conectar un cuadrangular, sintió molestias tras el siguiente swing y acudió de inmediato a evaluación médica al percibir una sensación inusual en la mano.
Mientras se recupera, el jardinero podrá mantener su acondicionamiento físico con ejercicios de carrera, trabajo de piernas y lanzamientos, aunque no podrá batear hasta completar el proceso de sanación. El equipo no descarta que esté listo para el Día Inaugural o poco después.
La lesión, sin embargo, le impedirá participar con Estados Unidos en el próximo Clásico Mundial de Béisbol, una experiencia que el jugador esperaba con entusiasmo. Carroll expresó su decepción por perder la oportunidad de representar a su país, aunque valoró que la lesión ocurriera antes del inicio de la temporada regular.
En los últimos días, otros jugadores de Grandes Ligas también han sido operados por fracturas similares en el hueso ganchoso, entre ellos Francisco Lindor, de los New York Mets, y Jackson Holliday, de los Baltimore Orioles.
Carroll explicó que este tipo de lesión puede producirse por la fuerza ejercida al batear y la forma en que el mango del bate impacta el hueso, una situación que, aunque desafortunada, forma parte de los riesgos propios del juego.








