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El acuerdo integra tecnología avanzada, controles parentales y supervisión humana para proteger a los jóvenes jugadores.
PlayStation, Xbox y Nintendo anunciaron un acuerdo para fortalecer su compromiso de garantizar la seguridad de quienes juegan, especialmente los menores.
Este acuerdo, que se originó en 2020, vuelve a ponerse en primer plano con nuevas acciones, principios actualizados y una voluntad explícita de colaboración tecnológica y social.
Esta se trata de una colaboración que trasciende la competencia comercial, orientada a construir entornos digitales más seguros y acogedores.
El documento oficial destaca que el objetivo primordial es que los videojuegos sean para todas las personas y que las experiencias resulten positivas, agradables y sin riesgos para todos los públicos, con especial énfasis en la infancia y la adolescencia.
Para ello, han desarrollado un enfoque que integra tecnología avanzada, investigación, apoyo comunitario y supervisión humana.
Uno de los ejes centrales del acuerdo es la prevención. Las empresas han puesto a disposición controles personalizados que permiten a madres, padres y responsables adaptar las experiencias de juego de sus hijos. Los sistemas incorporan herramientas para limitar el tiempo, controlar interacciones y gestionar el acceso a contenidos, promoviendo así un uso responsable y seguro.
La accesibilidad es otro punto clave: las funciones de seguridad deben ser simples de comprender y utilizar. Por ello, las compañías han reforzado la información sobre sus herramientas en sus plataformas, canales de soporte, sitios web y tiendas físicas, facilitando que más familias y jugadores accedan a recursos útiles.
Además, se ha hecho especial hincapié en la transparencia. Los códigos de conducta y condiciones de uso se comunican de manera clara a toda la comunidad, fomentando ambientes de respeto y tolerancia.
Según el comunicado, "diseñamos nuestros productos con la transparencia y el empoderamiento del jugador como ejes centrales“, buscando siempre que la experiencia sea intuitiva y respetuosa de las decisiones individuales.
El segundo pilar del acuerdo es la colaboración. Las tres empresas reconocen que la seguridad en los videojuegos solo puede lograrse de manera efectiva a través del trabajo conjunto con otros actores del sector y fuera de él.
Para ello, participan en iniciativas globales y regionales junto a organizaciones de la industria, reguladores, fuerzas del orden, entidades sin fines de lucro y expertos en bienestar digital. Ejemplos de estos esfuerzos colaborativos incluyen la participación en el Family Online Safety Institute, Thriving in Games Group, la Entertainment Software Association y la Tech Coalition.
Estas alianzas permiten compartir investigaciones, desarrollar políticas comunes y fomentar la innovación tecnológica que ayude a prevenir riesgos. Además, la colaboración con organismos de clasificación como ESRB y PEGI garantiza que los títulos lleguen adecuadamente etiquetados a los distintos públicos, reforzando la protección de la infancia.
De forma destacada, las compañías han invertido en tecnología de vanguardia y en procesos de denuncia y respuesta rápida ante incidentes emergentes. El objetivo es anticipar y mitigar cualquier conducta o contenido inapropiado.
El tercer eje del compromiso es la responsabilidad. PlayStation, Xbox y Nintendo han desarrollado sistemas eficaces para que la comunidad pueda reportar violaciones a los códigos de conducta y lineamientos comunitarios. Estos sistemas se perfeccionan de manera continua para adaptarse a nuevas amenazas y necesidades.
Cuando se detecta una infracción, las compañías actúan con medidas proporcionales, que pueden ir desde la eliminación de contenido hasta la restricción progresiva del acceso a los servicios en casos de reincidencia o gravedad. La transparencia y la ética en el uso de datos personales son principios inamovibles del acuerdo.
Las empresas cumplen con todas las leyes aplicables en los mercados donde operan y responden de manera inmediata ante solicitudes legítimas de las autoridades. Si se detectan conductas ilegales o situaciones de riesgo inminente para una persona, notifican a las instancias correspondientes sin demora.
Además, publican reglas y requisitos de participación en sus plataformas y se aseguran de que las personas afectadas por sanciones comprendan las condiciones necesarias para recuperar su acceso.