


Cuba se prepara para una jornada de apagones prolongados este viernes, con afectaciones que podrían dejar sin servicio eléctrico hasta un 61 % del territorio en las horas de mayor demanda, según estimaciones oficiales del sistema energético.
Las proyecciones indican que la capacidad de generación será muy inferior a la demanda nacional, lo que obligará a realizar cortes programados para evitar un colapso del sistema.
En el horario pico, la producción apenas superaría los 1,200 megavatios frente a una demanda que rondaría los 3,000, generando un déficit significativo.
La crisis eléctrica que atraviesa la isla responde a problemas estructurales y coyunturales. Por un lado, gran parte del sistema energético presenta un alto nivel de deterioro, con múltiples plantas termoeléctricas fuera de servicio por averías o mantenimiento.
A esto se suma la escasez de combustible, agravada por restricciones externas que han limitado el acceso a diésel y fueloil, insumos clave para la generación eléctrica en el país.

Actualmente, una proporción importante de la electricidad depende de plantas térmicas y motores que requieren combustibles fósiles, mientras que una menor parte proviene de fuentes renovables y gas.
La paralización de varias unidades y la falta de insumos han reducido drásticamente la capacidad operativa del sistema, profundizando la crisis energética que se mantiene desde 2024.
En medio de este escenario, el país ha comenzado a recibir cargamentos de crudo desde Rusia, con la esperanza de aliviar parcialmente la situación en las próximas semanas.
Sin embargo, las necesidades energéticas de la isla superan ampliamente su producción interna, por lo que la estabilidad del servicio dependerá en gran medida de la continuidad de estos suministros.
La situación mantiene en alerta a la población, ante la posibilidad de que los apagones continúen afectando amplias zonas del país en el corto plazo.









