


Una nueva oleada de ataques aéreos ejecutados por Estados Unidos e Israel contra Irán dejó al menos 34 personas fallecidas, entre ellas siete niños, en hechos ocurridos entre la noche del domingo y la mañana de este lunes, según reportes de medios iraníes.
Los bombardeos impactaron distintas zonas del país, incluyendo áreas residenciales, lo que ha elevado la preocupación por el impacto directo sobre la población civil en medio de la escalada del conflicto.
Uno de los ataques más letales se registró en Baharestán, en la provincia de Teherán, donde el impacto contra dos viviendas provocó la muerte de 13 personas. En otro punto de la capital, un bombardeo dejó siete niños fallecidos, todos menores de 10 años, según denuncias de autoridades sanitarias iraníes.

Otros ataques en el sureste de Teherán y en ciudades como Qom, Bandar Lengeh y Kong también dejaron víctimas mortales y heridos, en una jornada marcada por múltiples ofensivas simultáneas.
La ofensiva alcanzó además instalaciones estratégicas, como la Universidad Sharif, donde los daños en infraestructuras energéticas provocaron interrupciones eléctricas en sectores de la capital.
Mientras las autoridades iraníes mantienen un balance oficial de más de mil fallecidos desde el inicio de los ataques, organizaciones independientes elevan la cifra a más de 3,400 muertos, incluyendo una alta proporción de civiles, lo que evidencia discrepancias en los reportes.
En medio del conflicto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió sobre posibles acciones más severas contra Irán, en un contexto de creciente presión geopolítica y amenazas vinculadas al control del estrecho de Ormuz.








