


La Asamblea Nacional Popular de China (ANP, Legislativo) ha aprobado este jueves las directrices generales del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el documento que orientará la política económica del país durante el próximo lustro, con un marcado énfasis en impulsar el consumo interno y reforzar la autosuficiencia tecnológica.
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La ANP aprobó hoy el esquema del plan con 2,758 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones, en una votación celebrada en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín.
El texto apuesta por "reforzar el papel de la demanda interna como motor principal del crecimiento", uno de los retos más urgentes de la economía china tras años de débil consumo, según diversos expertos.
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El plan dedica un amplio espacio a la expansión de la demanda interna como pilar del crecimiento económico, en un intento de corregir uno de los desequilibrios estructurales de la economía china, tradicionalmente dependiente de la inversión y las exportaciones.
Entre las medidas contempladas figuran iniciativas para estimular el consumo de los hogares, mejorar los ingresos disponibles y reforzar los servicios públicos.
En ese contexto, el documento sugiere ampliar ciertos programas de gasto social y reforzar el sistema de protección, una vía que algunos economistas consideran clave para impulsar el consumo en el país, que muestra altas tasas de ahorro ante la falta de una red de seguridad social.
Sin embargo, las autoridades chinas han mostrado históricamente cautela ante un aumento excesivo del gasto asistencial, al considerar que podría fomentar una cultura de dependencia, una preocupación que el propio presidente, Xi Jinping, ha vinculado en ocasiones con el riesgo de "asistencialismo".
Las directrices también abogan por "medidas extraordinarias" para lograr avances "decisivos" en sectores como los circuitos integrados, el software industrial y "materiales avanzados", en un momento de rivalidad tecnológica con Estados Unidos.
Según el Asia Society Policy Institute, el nuevo plan quinquenal apunta a institucionalizar "un modelo de crecimiento guiado por el Estado y centrado en la soberanía tecnológica, la seguridad estratégica y un reajuste paulatino de la economía".
En el ámbito de la inteligencia artificial (IA), el documento plantea "fortalecer la combinación de la IA con la innovación científica y tecnológica" y "con la garantía del sustento de las personas".
Así como "aprovechar la posición dominante en las aplicaciones industriales de IA", en el marco del rápido desarrollo de esta tecnología en el gigante asiático, protagonizado por empresas como DeepSeek, ByteDance o Tencent.
El plan aborda también el reto demográfico del país, cuya población encadena ya varios años de reducción.
Se establece como meta prioritaria "optimizar las políticas de apoyo a la natalidad y las medidas de incentivo" para "reducir de manera efectiva los costos del nacimiento, la crianza y la educación de los hijos", ante los altos costos que implica tener descendencia en China, una de las principales quejas de las parejas.
Durante la apertura de la sesión del Legislativo la semana pasada, el Gobierno fijó para 2026 un objetivo de crecimiento económico de "entre el 4.5 % y el 5 %", por debajo del "en torno al 5 %" establecido en los tres años anteriores y el más bajo desde 1991.
Pekín también mantuvo, por segundo año consecutivo, su meta de déficit fiscal en el 4 % del producto interior bruto, con el objetivo de sostener la recuperación económica, lastrada por la prolongada crisis del sector inmobiliario, la debilidad del consumo doméstico, el aumento del desempleo juvenil, el rápido envejecimiento de la población y el riesgo de presiones deflacionarias.









