


Centroamérica continúa registrando un balance comercial desfavorable con China, incluso después de 15 años desde la firma del primer tratado de libre comercio entre ambas partes. Datos recientes muestran déficits persistentes, escasa inversión extranjera directa y una limitada presencia de productos centroamericanos en el mercado chino, según un informe de Centroamérica360.
La experiencia con estos acuerdos ha evidenciado un marcado desequilibrio, donde predominan las importaciones de bienes provenientes de Asia, mientras que las exportaciones de la región enfrentan mayores dificultades para ingresar al mercado chino.
El ministro de Comercio Exterior de Costa Rica, Manuel Tovar, señaló que la relación comercial con China no ha alcanzado el nivel esperado, a pesar de tratarse de la segunda economía mundial. En contraste, el país mantiene un superávit con Estados Unidos, mientras que con China el saldo sigue siendo negativo, alcanzando más de 4,100 millones de dólares en 2025.
En términos de inversión, la participación china también es reducida. En Costa Rica, la inversión extranjera directa procedente de China representa una proporción mínima del total, muy por debajo de la aportada por Estados Unidos, y genera significativamente menos empleos en comparación con otros países sin acuerdos comerciales vigentes.

Este patrón se repite en otras naciones de la región. En Nicaragua, el primer año del tratado evidenció un fuerte desbalance, con exportaciones considerablemente inferiores a las importaciones. De forma similar, países como Panamá, Honduras y El Salvador mantienen déficits comerciales elevados o han enfrentado obstáculos en sus negociaciones con el país asiático.
Autoridades regionales también han señalado que el acceso al mercado chino presenta retos importantes, especialmente por los estrictos requisitos sanitarios y técnicos que deben cumplir los productos, lo que ralentiza su entrada y limita su competitividad.
A pesar de anuncios de cooperación y proyectos conjuntos, la inversión china en Centroamérica sigue siendo limitada y muchos de los compromisos no se han materializado, lo que ha reducido el impacto esperado de estos acuerdos en el desarrollo económico de la región.









