


Un mecánico de automóviles en Finlandia fue despedido por acogerse a una baja por enfermedad debido a la muerte de su gato. No obstante, un tribunal apoyó al hombre y ordenó que le paguen una compensación de miles de euros, recogen medios locales.
La mascota del mecánico enfermó gravemente, por lo que tuvieron que sacrificarlo. Afectado profundamente por la pérdida, pidió el permiso para ausentarse, pero el empleador se negó a aceptarlo.
Como resultado, el hombre perdió su empleo, pero no se dio por vencido: emprendió un juicio contra su empleador ante el Tribunal de Distrito de Pirkanmaa.
La corte falló a favor del mecánico y ordenó al empleador pagar al hombre más de 40.000 euros (47.000 dólares) de indemnización.
Lamentablemente, el mecánico nunca recibió ese dinero, porque falleció antes de la sentencia del tribunal. El juzgado ordenó que la suma se pague a los herederos.








