


JERUSALÉN. Al menos dos hombres perdieron la vida este lunes en el centro de Israel luego de que varios misiles lanzados desde Irán impactaran en la localidad de Yehud, cerca del Aeropuerto Ben Gurión, en uno de los episodios más recientes dentro de la escalada militar que se vive en la región.
Las víctimas, que trabajaban en una obra de construcción, fueron sorprendidas por la andanada de proyectiles. El servicio de emergencias Magen David Adom informó inicialmente sobre la muerte de un hombre de aproximadamente 40 años. Al llegar al lugar, los equipos de rescate encontraron a ambos trabajadores inconscientes e iniciaron maniobras de reanimación, aunque no lograron salvarles la vida.
Las autoridades también reportaron al menos un herido grave en el centro del país. El cuerpo de bomberos israelí indicó que fragmentos de municiones de racimo cayeron en varias localidades, incluyendo Bat Yam y Holón, dentro del área metropolitana de Tel Aviv, además de Yehud. Las explosiones generaron momentos de tensión entre los residentes, mientras las sirenas antimisiles se activaban nuevamente en diversas zonas del país.
El Ejército israelí (FDI) señaló que, aunque la cantidad de misiles disparados desde Irán ha disminuido —pasando de “muchas docenas de oleadas a solo algunas decenas diarias”— se mantiene el uso recurrente de bombas de racimo, consideradas altamente peligrosas por su capacidad de dispersión. Los militares calificaron su utilización como “un crimen de guerra internacional” debido al elevado riesgo que representan para la población civil.

Las muertes registradas este lunes son las primeras en Israel desde el 1 de marzo, cuando un misil impactó una sinagoga en Beit Shemesh, cerca de Jerusalén, causando nueve fallecidos. Además, un día antes, un misil impactó un edificio residencial en Tel Aviv, provocando otra víctima mortal. Desde entonces, las alarmas antiaéreas han permanecido activas de manera constante, especialmente en el norte, donde también se registran ataques del grupo chií libanés Hezbolá.
La actual ofensiva refleja una escalada creciente en el conflicto regional, afectando tanto a áreas urbanas como a infraestructuras civiles. Mientras persisten las tensiones entre Irán e Israel, las autoridades mantienen alerta máxima en ciudades clave como Tel Aviv y Jerusalén, donde la población permanece bajo advertencias constantes sobre posibles nuevos ataques.









