


El principal representante de Estados Unidos en Taiwán intentó este jueves disminuir la tensión provocada por recientes comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una eventual venta de armas a la isla, reiterando que la política de Washington hacia Taipéi “permanece sin cambios”.
El director del Instituto Americano en Taiwán (AIT), Raymond Greene, considerado el embajador no oficial de EE.UU. en la isla, afirmó en declaraciones a la agencia CNA que la postura estadounidense ha sido comunicada “de forma clara” a China y continúa basada en los Tres Comunicados conjuntos, la Ley de Relaciones con Taiwán y las Seis Garantías.
Greene subrayó que ese marco diplomático ha sido respaldado tanto por gobiernos republicanos como demócratas durante décadas y, según dijo, ha contribuido a mantener la estabilidad en el estrecho de Taiwán por casi medio siglo.
Las declaraciones surgen luego de que Trump insinuara durante una visita reciente a China que una posible venta de armamento a Taiwán podría servir como elemento de negociación con Pekín, lo que generó inquietud en sectores políticos y militares de la región.
El diplomático estadounidense calificó además como positivos los resultados del encuentro entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, al considerar que unas relaciones estables entre ambas potencias podrían favorecer la seguridad regional y reducir el riesgo de conflicto en el estrecho de Taiwán.
Asimismo, insistió en que Washington entiende que es posible mantener vínculos sólidos con Taiwán mientras procura estabilidad en sus relaciones con China, y exhortó a Pekín a establecer diálogo con las autoridades democráticamente elegidas de la isla “sin condiciones previas”.
Greene también valoró favorablemente la aprobación de un presupuesto especial de defensa en Taiwán y manifestó interés en que el Parlamento taiwanés autorice nuevas inversiones militares, incluyendo drones y sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles.
Desde Taipéi, el Gobierno de Lai Ching-te respondió asegurando que el mandatario está dispuesto a conversar directamente con Trump sobre cualquier medida relacionada con la seguridad de la isla.
China mantiene su postura de considerar a Taiwán como una parte inseparable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación, posición rechazada por el Gobierno taiwanés, que sostiene que solo los habitantes de la isla pueden decidir su futuro político.
Estados Unidos ha desempeñado durante más de siete décadas un papel clave en las tensiones entre China y Taiwán, debido a que Washington es el principal proveedor de armas de Taipéi y podría intervenir militarmente en caso de un enfrentamiento con Pekín.
La relación entre Trump y Taiwán ha estado bajo especial atención desde 2016, cuando el entonces presidente electo sostuvo una llamada telefónica con la expresidenta taiwanesa Tsai Ing-wen, provocando fuertes críticas del Gobierno chino.









