


El especialista en minería Octavio López atribuyó la reciente mortandad de peces en la presa de Hatillo a una combinación de factores ambientales vinculados a incendios de biomasa, lluvias y acumulación de nutrientes, durante una entrevista en el programa El Rumbo de la Mañana.
López explicó que, a partir de observaciones de campo, comenzó a estructurar una hipótesis basada en datos empíricos. “Los peces comenzaron a morirse en la entrada de los dos ríos” y “después que comenzó a llover”, afirmó, al tiempo que destacó la ocurrencia simultánea de múltiples incendios de biomasa en la zona.
Los incendios alteran las propiedades del suelo, volviéndolo impermeable, indicó López. “Los suelos con los incendios se convierten en hidrofóbicos… el agua no se infiltra”, dijo en El Rumbo de la Mañana. Esto provoca que, al llegar las lluvias, el agua arrastre grandes cantidades de ceniza hacia los ríos y finalmente hacia el embalse.
“La ceniza y el agua forman una sustancia que se llama amonia… le quema los ojos y las agallas a los peces”, explicó Octavio López. A esto se suma la magnitud del fenómeno: “Fueron miles de toneladas de ceniza que entraron al cuerpo de la presa de Hatillo”, expresó.
Características físicas
López también describió cómo las características físicas del agua influyen en la mortandad. En grandes cuerpos de agua se forman “columnas de agua de diferente temperatura, de diferente densidad”, dijo, lo que provoca que los peces, al atravesarlas, se expongan a condiciones adversas. “Cuando los peces pasaban por esas columnas de agua… se les quemaban y ahí morían”, afirmó.
A este escenario se suma el fenómeno de eutrofización, según dijo Octavio López, causado por el exceso de nutrientes provenientes de actividades humanas. El experto indicó que detectó “grandes cantidades de desperdicios de establos” y materia orgánica que llegan a la presa, lo que favorece la proliferación de fitoplancton. “Ese fenómeno ha creado lo que se llama eutrofización… se crea una zona muerta”, explicó.
Finalmente, advirtió que la problemática es compleja y requiere intervenciones cuidadosas desde las cuencas hidrográficas. “Corregir ese fenómeno no es fácil, pero no es imposible”, sostuvo, al tiempo que llamó a regular las actividades en los afluentes y a diseñar adecuadamente cualquier intervención en los ríos para evitar daños mayores en el sistema hídrico.









