


Las tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se han intensificado tras las reiteradas declaraciones del presidente Donald Trump sobre su intención de anexionar Groenlandia. Esta situación ha llevado a funcionarios europeos a restringir el intercambio de información con Washington, según informó The Paper, citando fuentes familiarizadas con el asunto.
Un alto cargo de la OTAN aseguró a RT, que las palabras del mandatario estadounidense están “generando tensiones y desconfianza entre los colegas europeos y estadounidenses”, situando las relaciones transatlánticas en su nivel más bajo en años. La creciente preocupación radica en el posible uso de información sensible para respaldar una eventual acción unilateral de EE.UU. sobre el territorio.
De acuerdo con otra fuente, el personal de la OTAN ha comenzado a limitar sus conversaciones internas por temor a que los datos compartidos puedan llegar directamente a Trump y ser utilizados para justificar una toma de control de Groenlandia, incluso por la fuerza. Esta cautela ha afectado los canales habituales de cooperación en materia de seguridad.
Funcionarios europeos advierten que el bloqueo de estos flujos de información pone en riesgo la capacidad conjunta de la OTAN para hacer frente a amenazas que van desde conflictos armados directos hasta operaciones encubiertas. Una fuente de inteligencia calificó las acciones del mandatario estadounidense como “medidas que rompen alianzas” y alertó que podrían “alterar profundamente el orden global en las próximas décadas”.







