


El Papa León XIV afirmó este lunes que no teme al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y aseguró que continuará pronunciándose contra la guerra, en respuesta directa a recientes declaraciones del mandatario.
El pontífice reaccionó luego de que Trump manifestara públicamente que no desea “un papa que critique al presidente de los Estados Unidos” y cuestionara su liderazgo, atribuyendo incluso su elección a razones políticas vinculadas a su propia figura.
El mandatario también afirmó que León XIV “debería estarle agradecido” por su nombramiento, al considerar que su elección respondió a la conveniencia de manejar la relación con su administración.
Durante una conversación con periodistas a bordo del avión que lo trasladaba hacia África, el Papa fue enfático al señalar que su misión no está ligada a intereses políticos. “No tengo miedo a la Administración Trump (…) seguiré hablando en voz alta contra la guerra”, expresó, al tiempo que subrayó que la Iglesia tiene la obligación moral de promover la paz y el diálogo.
León XIV evitó profundizar en una confrontación directa con el mandatario, pero dejó claro que no renunciará a su posición. Indicó que el mensaje del Evangelio no puede ser distorsionado y que su deber es alzar la voz frente al sufrimiento humano. “Demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz”, sostuvo.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión, luego de que Trump arremetiera contra el Papa en redes sociales, calificándolo de “débil” y criticando sus posturas en política internacional, especialmente en relación con conflictos bélicos.
El enfrentamiento marca un punto de inflexión en la relación entre ambos, al evidenciar una confrontación directa entre la visión religiosa del pontífice, centrada en la paz y el multilateralismo, y la postura política del líder estadounidense.
Analistas señalan que estas declaraciones reflejan una escalada en la hostilidad desde sectores de la ultraderecha estadounidense hacia el Papa, abriendo un escenario de mayor polarización en torno al papel de la Iglesia en asuntos internacionales.








