


El precio del petróleo registró un fuerte aumento en los mercados internacionales, impulsado por la creciente tensión geopolítica en Oriente Medio. El barril de Brent del mar del Norte, referencia global, subió más de 5 %, alcanzando los 112.77 dólares durante las operaciones en Asia.
En tanto, el crudo West Texas Intermediate (WTI) también avanzó, situándose en 98.89 dólares por barril.
Este repunte se produce luego de que Irán amenazara con atacar instalaciones energéticas en países del Golfo, en respuesta a bombardeos contra uno de sus principales campos gasíferos. La confrontación, que involucra a Estados Unidos e Israel, ha elevado los temores sobre interrupciones en el suministro de petróleo desde una región clave para la producción mundial.
En medio de la crisis, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió sobre posibles represalias contra infraestructuras iraníes, lo que ha incrementado la incertidumbre en los mercados.
El nerviosismo también se reflejó en las bolsas asiáticas, donde el índice Nikkei de Tokio cayó 2.69 %, mientras que el Kospi de Seúl retrocedió 2.65 %. Los inversionistas reaccionan con cautela ante el riesgo de una escalada mayor del conflicto y sus consecuencias económicas.
Analistas advierten que los ataques a infraestructuras energéticas y las amenazas entre los actores involucrados podrían alterar la oferta global de crudo, presionando aún más los precios en el corto plazo.
El aumento del petróleo no solo impacta el costo de la energía, sino que también puede generar efectos en cadena sobre la inflación y el crecimiento económico mundial. La volatilidad en los mercados refleja la preocupación por una posible prolongación del conflicto.
En ese contexto, el comportamiento del crudo seguirá siendo un factor clave para medir el impacto de la crisis en la economía internacional en los próximos meses.









