


El número de muertos por un presunto ataque ucraniano con drones contra una escuela secundaria en una ciudad del este de Ucrania bajo control ruso aumentó a 18 personas, informaron este sábado las autoridades locales.
El Ministerio de Emergencias de Rusia indicó que continúan las labores de rescate entre los escombros y que el balance total asciende a 60 víctimas, de las cuales 18 han perdido la vida.
Imágenes difundidas por la institución muestran a decenas de rescatistas trabajando en la zona afectada, donde un edificio de cinco niveles quedó completamente destruido tras el impacto.
El presidente ruso, Vladimir Putin, prometió responder al ataque y aseguró que el lugar alcanzado no albergaba objetivos militares ni instalaciones vinculadas a servicios de inteligencia.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas condenó cualquier agresión contra civiles e infraestructuras civiles, aunque señaló que no ha podido verificar de forma independiente lo ocurrido debido a las limitaciones de acceso a la zona.
El incidente ocurrió la noche del jueves en la ciudad de Starobelsk, ubicada en la región de Lugansk y conocida en ucraniano como Starobilsk.
Las autoridades ucranianas rechazaron las acusaciones de haber atacado a civiles y afirmaron que la operación estaba dirigida contra una unidad rusa especializada en drones desplegada en el área.
De acuerdo con una lista divulgada por Leonid Pasechnik, gobernador impuesto por Moscú en la región, la mayoría de las víctimas mortales y desaparecidas son mujeres jóvenes nacidas entre 2003 y 2008.
Fuentes rusas habían informado previamente que 86 adolescentes y jóvenes de entre 14 y 18 años se encontraban alojados en un dormitorio del complejo que colapsó tras el ataque.
El Estado Mayor de Ucrania reiteró que no tuvo como objetivo a la población civil y sostuvo que sus fuerzas atacaron varias instalaciones militares rusas, incluido el cuartel general de una unidad ubicada en las proximidades de Starobelsk.
Según Kiev, entre los objetivos alcanzados figuraban integrantes del grupo Rubikon, una unidad rusa especializada en operaciones con drones.
La región de Lugansk, cuya anexión es reclamada por Moscú, permanece casi en su totalidad bajo control de las fuerzas rusas.
Los ataques con drones se han intensificado significativamente en ambos bandos desde el año pasado, permitiendo a Rusia y Ucrania ejecutar ofensivas nocturnas con cientos de estos dispositivos.
En medio de la escalada, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y la embajada de Estados Unidos en Kiev advirtieron sobre la posibilidad de un ataque aéreo ruso de gran magnitud en las próximas horas.









