


Toronto, la mayor ciudad de Canadá y la cuarta más poblada de Norteamérica, amaneció este lunes completamente paralizada tras la caída de hasta 60 centímetros de nieve registrada el domingo, acompañada de temperaturas extremas de hasta -15 grados.
Ante la magnitud del temporal, la Policía de Toronto recomendó a los cerca de seis millones de habitantes del área metropolitana que eviten salir de sus casas, debido a los graves problemas de tráfico y seguridad vial que afectan a toda la ciudad.
A última hora del domingo, las autoridades municipales declararon una emergencia climática, activando medidas excepcionales como la prohibición de estacionar vehículos en varias de las principales arterias para facilitar las labores de limpieza.
La empresa municipal de transporte informó que, aunque algunos autobuses quedaron inmovilizados, el metro y los tranvías continúan operando con relativa normalidad, aunque no se descartan interrupciones puntuales. El sistema de transporte de cercanías también sigue funcionando, pero con importantes retrasos en sus rutas principales.
El aeropuerto internacional Toronto Pearson, el más transitado del país, registró 46 centímetros de nieve en un solo día, estableciendo un récord histórico y superando la marca de 1966. Esta situación obligó a la cancelación de cientos de vuelos y generó retrasos significativos en el resto de las operaciones aéreas.
Las escuelas, universidades y la mayoría de las guarderías privadas suspendieron sus actividades, mientras que las guarderías municipales permanecieron abiertas. En paralelo, las autoridades reportaron cientos de accidentes de tráfico y vehículos atrapados por la nieve, mientras los servicios municipales continúan trabajando para despejar las calles, una tarea que podría prolongarse durante varios días.









