


Rafael Santiago, uno de los sobrevivientes de la explosión ocurrida en San Cristóbal, afirma que enfrenta graves secuelas de salud que le han provocado pérdida parcial de la visión y dificultades para caminar, lo que le impide trabajar y sostenerse de manera independiente.
Santiago relató que logró salir del lugar en medio del fuego tras la primera detonación.
Indicó que recibió atenciones médicas en distintos centros de salud, entre ellos la Plaza de la Salud, el hospital Juan Pablo Pina y el Darío Contreras. Sin embargo, sostiene que las complicaciones persisten y que actualmente no puede caminar sin ayuda de un bastón.
El afectado explicó que depende de familiares para cubrir necesidades básicas.
Además de los problemas de movilidad y visión, dijo que padece de hipertensión, diabetes y adormecimiento en las piernas, condiciones que, según indica, se agravaron tras la explosión. Mientras continúa su proceso de recuperación, solicita apoyo para sobrellevar las limitaciones derivadas del hecho.








