


El presidente de la Central Nacional de los Trabajadores del Transporte (CNTT), Juan Marte, anunció un incremento en las tarifas del pasaje en las rutas urbanas de la ciudad, justificando la medida por el aumento sostenido de los costos operativos y la presión económica que afecta al sector, además de señalar que más de seis mil choferes resultan impactados directamente.
El dirigente sindicalista explicó que el reajuste será aplicado de forma gradual, con aumentos de cinco, diez y hasta veinticinco pesos, y sostuvo que el sistema de transporte en Santiago lleva más de nueve años sin revisión tarifaria, lo que ha deteriorado la sostenibilidad de las rutas.
Marte advirtió que el incremento de los costos del combustible, el tiempo perdido en congestiones y la reducción de ingresos han generado un escenario crítico para los conductores, muchos de los cuales han optado por abandonar sus rutas habituales. Aseguró que esta situación no solo afecta a los choferes, sino también a los usuarios que dependen del transporte público diario en Santiago.

El dirigente afirmó que ha sostenido múltiples reuniones con autoridades gubernamentales durante más de cinco años, en distintos niveles institucionales, sin que hasta el momento se hayan concretado soluciones definitivas al problema del transporte.
Marte reiteró que su organización no forma parte del esquema de subsidios estatales y que han optado por no depender de ese modelo, sino por buscar acuerdos directos orientados a los choferes.
Sostuvo que la prioridad es que cualquier apoyo o política pública llegue directamente a los trabajadores del transporte, evitando intermediaciones que, según su visión, han generado distorsiones en la distribución de beneficios dentro del sector.
El dirigente cuestionó la implementación de corredores y proyectos de modernización del transporte, alegando que varios compromisos asumidos en procesos anteriores no han sido cumplidos en su totalidad.
En ese sentido, señaló que la integración de choferes a nuevas estructuras de transporte no ha avanzado como se había acordado, lo que ha generado tensiones entre los actores del sistema y un clima de desconfianza en el sector.
Agregó que, de no adoptarse medidas estructurales, el sistema podría enfrentar un deterioro progresivo que impactaría tanto a los trabajadores como a los usuarios, profundizando la inestabilidad del transporte urbano en la región.








