Amenazas contra Andrej Babiš agravan la tensión política en República Checa

El primer ministro de República Checa, Andrej Babiš, denunció este lunes haber recibido amenazas de muerte a través de su teléfono móvil, luego de que su número circulara públicamente en medio de las tensiones políticas que atraviesa el país. El mandatario aseguró que recibió alrededor de 6,700 mensajes de texto, algunos con amenazas de asesinato y referencias a su familia.
Babiš ofreció las declaraciones en Praga, antes de partir en un viaje oficial a Argelia. Según explicó, entre los mensajes recibidos había advertencias de que alguien lo mataría y amenazas relacionadas con disparos de francotiradores. El jefe de Gobierno expresó preocupación por la posibilidad de que la hostilidad contra los políticos derive en hechos violentos.
El primer ministro atribuyó la difusión de su número a la organización cívica Milion chvilek pro demokracii, conocida por convocar manifestaciones contra su Gobierno. Sin embargo, el presidente de la entidad, Mikuláš Minář, rechazó esa acusación y aseguró que el grupo no publicó el teléfono ni promovió el envío masivo de mensajes. La organización también condenó las amenazas contra Babiš.
La controversia se produce en medio del rechazo a un proyecto impulsado por el Gobierno para eliminar las cuotas que pagan los hogares para financiar la radio y la televisión públicas checas. La propuesta plantea sustituir ese mecanismo por recursos provenientes del presupuesto estatal, un cambio que sus críticos consideran que podría reducir la independencia editorial de esos medios.
El domingo, decenas de miles de personas se congregaron en el centro de Praga para protestar contra la iniciativa bajo el lema «No toquen los medios de comunicación». La movilización fue convocada por la misma organización que Babiš señaló por la supuesta difusión de su número telefónico. Sus representantes sostienen que las manifestaciones se desarrollaron de manera pacífica y que no promovieron actos violentos.
Pese a las protestas, Babiš afirmó que su Gobierno no retirará el proyecto, aunque dejó abierta la posibilidad de introducir modificaciones, incluida una alternativa de contribuciones voluntarias. La iniciativa superó una primera lectura parlamentaria y continuará su trámite legislativo en medio de las críticas de sectores que advierten sobre sus posibles efectos en el financiamiento y la autonomía de los medios públicos.











