


El número de muertos por un alud en Indonesia subió a 44, informaron este viernes las autoridades, que prolongaron las tareas de rescate una semana más para buscar a los desaparecidos.
Las fuertes lluvias provocaron el deslizamiento de tierra que arrasó el pueblo de Pasirlangu el sábado, destruyendo decenas de casas.
Con la ayuda del ejército, la policía y voluntarios, miles de rescatistas excavaron en el barro con las manos y maquinaria pesada.
Hasta ahora se han recuperado e identificado 44 cadáveres y al menos otras 20 personas siguen desaparecidas, declaró el jefe de la agencia nacional de búsqueda y rescate, Mohammad Syafii.
"La zona sufre lluvias ligeras a moderadas acompañadas de una ligera niebla, por lo que la visibilidad es limitada", explicó Syafii, y añadió que la operación de búsqueda en la región de Bandung Occidental, en Java, se ha prolongado hasta el 6 de febrero.
Con la ayuda del ejército, la policía y voluntarios, miles de rescatistas excavaron en el barro con las manos y maquinaria pesada.
Hasta ahora se han recuperado e identificado 44 cadáveres y al menos otras 20 personas siguen desaparecidas, declaró el jefe de la agencia nacional de búsqueda y rescate, Mohammad Syafii.
"La zona sufre lluvias ligeras a moderadas acompañadas de una ligera niebla, por lo que la visibilidad es limitada", explicó Syafii, y añadió que la operación de búsqueda en la región de Bandung Occidental, en Java, se ha prolongado hasta el 6 de febrero.
La catástrofe causó graves daños a más de 50 viviendas y dejó sin hogar a más de 650 personas, según las autoridades locales.
El gobernador provincial, Dedi Mulyadi, atribuyó el alud a las extensas plantaciones que rodean Pasirlangu, utilizadas principalmente para el cultivo de hortalizas.
"Lo que antes eran zonas boscosas y montañas se ha convertido en tierras de cultivo", afirmó durante una visita a la zona esta semana.
Los bosques ayudan a absorber las precipitaciones y a estabilizar el suelo gracias a sus raíces, y su ausencia hace que las zonas sean más propensas a los deslizamientos de tierra.
Los equipos de rescate trabajan con cautela, excavando en ocasiones a mano, por temor a un nuevo derrumbe debido a la inestabilidad del terreno y a las precipitaciones.
Desastres como este son comunes en el archipiélago indonesio durante la temporada lluviosa, que suele extenderse de octubre a marzo.









