


La discusión sobre la igualdad entre hombres y mujeres ha generado múltiples propuestas a lo largo del tiempo, pero una reciente declaración de un candidato presidencial en Tailandia ha llevado el debate a otro nivel. Mongkolkit Suksintharanon, aspirante por el Partido Alternativa a Primer Ministro, propuso que las mujeres puedan casarse con hasta cuatro hombres al mismo tiempo.
El político expuso su planteamiento a través de redes sociales, donde escribió: “En términos de igualdad de género, debería permitirse que las mujeres se puedan casar con no más de cuatro esposos, si esto es mutuamente aceptado”. La propuesta busca, según él, equilibrar las reglas en torno al matrimonio y las relaciones formales.
En Tailandia, la poligamia es ilegal tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, en la tradición cultural y religiosa, mayormente budista, ha existido históricamente cierta tolerancia hacia el hombre con varias esposas, aunque la ley actual no lo permita.
La sugerencia de Suksintharanon introduce un concepto poco común en la región: la poliandria, es decir, que una mujer tenga varios esposos.
Con miles de seguidores en redes sociales, Suksintharanon se ha convertido en una figura conocida por lanzar ideas fuera de lo común. Su estilo directo y provocador le ha dado notoriedad, pero también críticas.
Entre sus propuestas más comentadas figuran la creación de una fuerza espacial tailandesa, la legalización de la prostitución y la idea de condicionar los aumentos salariales a que los trabajadores realicen ejercicio físico. La iniciativa sobre la poliandria se suma a esa lista de planteamientos que despiertan sorpresa y debate.
Aunque la propuesta no forma parte de una reforma legal concreta, ha generado reacciones dentro y fuera de Tailandia. Para algunos, abre una conversación sobre la verdadera igualdad en las relaciones; para otros, se trata de una ocurrencia destinada a llamar la atención en plena carrera política.
Lo cierto es que la declaración ha colocado nuevamente a Suksintharanon en el centro de la conversación pública, demostrando que su estrategia pasa por sacudir temas tradicionales y provocar discusión en una sociedad que, pese a los cambios, sigue siendo conservadora en muchos aspectos.





