Más de 600 migrantes retoman desde México su camino hacia la frontera con Estados Unidos

Por Joerlin Rodríguez
Publicado el 28 sept 2026

La caravana denominada Fe y Esperanza, integrada por más de 600 migrantes procedentes de Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador y Haití, reanudó su recorrido desde Tapachula, Chiapas, con dirección al norte de México, mientras parte de sus integrantes mantiene como objetivo llegar hasta la frontera con Estados Unidos.

El contingente emprendió nuevamente la marcha bajo las lluvias asociadas a la tormenta Rachel en el Pacífico mexicano. El grupo había llegado días antes a Tapachula con alrededor de 300 personas, pero posteriormente se incorporaron otros migrantes que permanecían varados en la frontera sur mexicana, elevando su número a más de 600.

La movilización ocurre en medio de un escenario migratorio marcado por el endurecimiento de las políticas de Estados Unidos, las deportaciones y las dificultades que enfrentan numerosos extranjeros para regularizar su situación y conseguir empleo en territorio mexicano.

En agosto, otra caravana salió desde Tapachula debido a problemas similares relacionados con los trámites migratorios, el empleo y las condiciones de subsistencia.

Uno de los integrantes del grupo, el hondureño José Zelaya, originario de San Pedro Sula, explicó que emprendió el recorrido acompañado por siete miembros de su familia y que su intención es llegar a Estados Unidos para trabajar y posteriormente enviar ayuda económica a sus familiares.

Zelaya aseguró que dentro de la caravana no existen líderes definidos y señaló que las principales razones que impulsan a sus integrantes son el hambre y la necesidad. También reconoció las dificultades que representa el trayecto para mujeres y niños, algunos de los cuales avanzan junto a sus familias en condiciones adversas.

Más de 600 migrantes retoman desde México su camino hacia la frontera con Estados Unidos

Migrantes se suman en Tapachula ante retrasos en trámites y falta de oportunidades laborales

La caravana partió desde el parque Bicentenario de Tapachula, donde sus integrantes prepararon sus pertenencias para continuar el recorrido. Algunos utilizaron bolsas plásticas para proteger ropa y objetos personales de la lluvia, mientras familias completas emprendieron el desplazamiento hacia otras regiones de México.

Entre quienes se incorporaron al contingente se encuentra Vinicio Obonaga, migrante ecuatoriano que permaneció aproximadamente dos meses en Tapachula. Según explicó, decidió sumarse debido a las demoras que enfrenta en sus trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y las autoridades migratorias.

El ecuatoriano aseguró que había iniciado procedimientos relacionados con una visa humanitaria, pero permanecía a la espera de una respuesta. A esa situación se suma, según su relato, la dificultad para encontrar empleo mientras permanece en la ciudad fronteriza.

Obonaga realiza el recorrido acompañado por sus tres hijos y empuja una carriola en la que transporta a uno de los menores. A diferencia de otros miembros de la caravana, explicó que ya no pretende ingresar a Estados Unidos, sino llegar hasta Monterrey, Nuevo León, donde espera tramitar su residencia permanente.

Su objetivo es poder establecerse legalmente en México, conseguir trabajo y garantizar mejores condiciones para su familia. Su caso refleja que, aunque la caravana avanza hacia el norte, no todos sus integrantes tienen como destino final el territorio estadounidense.

Familias avanzan hacia el norte pese a los riesgos y las dificultades del recorrido

Entre las personas que participan en la movilización también se encuentra una madre guatemalteca, quien prefirió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad. La mujer reconoció las dificultades físicas del recorrido, pero afirmó que muchas personas consideran las caravanas como una de las pocas alternativas disponibles para abandonar la frontera sur mexicana.

Según su testimonio, inicialmente pretendía trasladarse hacia el centro de México, pero posteriormente decidió dirigirse a Estados Unidos después de que, según denunció, intentaran secuestrarla. La mujer considera que desplazarse acompañada por cientos de personas puede ofrecerle mayor seguridad durante el trayecto.

El desplazamiento de Fe y Esperanza se produce después de otras movilizaciones registradas durante el año desde Tapachula, una de las principales ciudades receptoras de migrantes en la frontera entre México y Guatemala.

En agosto, unas 800 personas partieron desde esa localidad hacia Ciudad de México ante las dificultades para continuar hacia Estados Unidos y la falta de empleo y condiciones para subsistir.

La situación también evidencia los cambios que experimentan las rutas migratorias. Mientras algunos integrantes mantienen como meta llegar a Estados Unidos, otros buscan establecerse en diferentes ciudades mexicanas y obtener documentación que les permita trabajar legalmente y permanecer en el país.

Por ahora, los más de 600 integrantes de la caravana continúan su desplazamiento hacia el norte enfrentando las condiciones meteorológicas, las dificultades económicas y la incertidumbre sobre sus procesos migratorios, mientras cada familia avanza con un destino distinto dentro de una misma movilización colectiva.

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