


América Latina enfrenta un escenario de creciente riesgo digital. Cerca del 38 % de las amenazas cibernéticas detectadas a nivel mundial ya no se identifican como malware tradicional ni generan alertas visibles, sino que operan de forma encubierta dentro de las redes, según el Compromise Report 2026 de Lumu Technologies.
Ricardo Villadiego, fundador y CEO de la firma, advirtió que el mayor peligro actual no es el ataque que activa alarmas, sino el que logra pasar desapercibido y mantenerse activo por largos períodos sin ser identificado.
El informe detalla que el 18.9 % de las detecciones corresponde a comportamientos maliciosos activos, mientras que el 18.7 % se vincula a dominios de phishing en operación. Estas actividades impactan directamente los entornos internos de las organizaciones, más allá de los intentos bloqueados en el perímetro.
Los sectores de educación, telecomunicaciones y gobierno figuran entre los más afectados. El uso malicioso de servicios de anonimización como Tor y VPN representa el 22.1 % de los casos en educación, 19.6 % en telecomunicaciones y 16.4 % en entidades gubernamentales.
Especialistas advierten que la situación es especialmente delicada en América Latina, donde universidades e instituciones públicas suelen operar con recursos limitados y sistemas abiertos, lo que facilita campañas de intrusión silenciosa.

El informe también alerta sobre la transformación del concepto de amenaza interna, impulsada por la adopción de copilotos y agentes autónomos de inteligencia artificial con acceso a datos sensibles.
Christian Torres, CEO de Kriptos, señaló que las amenazas internas ya no son exclusivamente humanas, ya que los agentes de IA forman parte del entorno operativo y deben ser gestionados bajo criterios de riesgo y control.
El aumento de amenazas silenciosas está generando fatiga en los equipos de seguridad. Stephen Fallas, América Field CTO de Trellix, indicó que la clave está en integrar inteligencia artificial para fortalecer la defensa y permitir que los equipos se enfoquen en decisiones estratégicas de alto impacto.
Ante este panorama, organizaciones públicas y privadas de la región están replanteando sus prioridades en ciberseguridad, con mayor énfasis en visibilidad continua, resiliencia operativa y gobernanza de datos, en un contexto de digitalización acelerada.





