


Un creador de contenido digital fue sentenciado a cumplir un mínimo de 31 años de prisión tras ser declarado culpable del asesinato de su novia embarazada, en un caso que llamó la atención por el uso de una supuesta transmisión en vivo como estrategia para intentar encubrir el crimen.
Stephen McCullagh, de 36 años, fue condenado por la muerte de Natalie McNally, de 32, quien fue hallada sin vida en su residencia de Lurgan el 18 de diciembre de 2022. Las investigaciones determinaron que la víctima sufrió múltiples heridas de arma blanca, además de signos de estrangulamiento y fuertes traumatismos en la cabeza.

La noche en que ocurrió el crimen, el canal de YouTube de McCullagh mostraba aparentemente una transmisión en directo en la que jugaba videojuegos durante más de seis horas, lo que inicialmente fue presentado como evidencia de que se encontraba lejos del lugar de los hechos.
Tras el hallazgo del cuerpo, el acusado fue detenido, pero posteriormente quedó en libertad luego de presentar la supuesta transmisión como coartada. Incluso la plataforma confirmó en ese momento que el contenido había sido emitido como un directo, lo que llevó a los investigadores a descartar temporalmente su participación.
Sin embargo, la investigación avanzó y reveló que la transmisión había sido preparada con antelación mediante un programa especializado. Esto permitió al acusado desplazarse desde Lisburn hasta Lurgan, cometer el crimen y regresar a su vivienda antes de que concluyera la emisión.
Las autoridades también recopilaron imágenes de cámaras de seguridad que mostraban a un hombre con el rostro cubierto viajando hacia Lurgan con características físicas y elementos que coincidían con los del acusado.
A esto se sumaron análisis forenses de los registros técnicos de la transmisión, los cuales detectaron irregularidades incompatibles con una emisión en vivo, confirmando que el video había sido pregrabado.
Con las nuevas evidencias, McCullagh fue arrestado nuevamente en enero de 2023 y posteriormente procesado por asesinato. Finalmente, el 23 de marzo de 2026 fue declarado culpable.
Al imponer la sentencia, el juez destacó el nivel de planificación del crimen y la manipulación ejercida por el acusado para intentar engañar a investigadores, familiares y miembros de la comunidad.
Los familiares de la víctima expresaron su dolor tras conocerse la condena y manifestaron su deseo de que el caso contribuya a crear conciencia sobre la violencia contra las mujeres. Las autoridades también resaltaron la fortaleza mostrada por la familia durante todo el proceso judicial.









