Corales de hace 1,000 años revelan que El Niño se intensifica con el calentamiento global

Un estudio basado en esqueletos de coral de hasta 1,000 años de antigüedad encontró evidencias de que los episodios de El Niño se han intensificado a medida que aumenta la temperatura del planeta, lo que podría agravar los fenómenos climáticos extremos en las próximas décadas.
La investigación, publicada en la revista Science, analizó corales vivos y fosilizados de las islas Galápagos, en Ecuador, una de las regiones del Pacífico oriental más influenciadas por El Niño. Los científicos utilizaron la composición química de los esqueletos de coral para reconstruir registros de temperatura que abarcan distintos períodos del último milenio.
Los resultados indican que las variaciones vinculadas al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) fueron mucho menores durante el período preindustrial, entre los años 1000 y 1850. Sin embargo, comenzaron a aumentar a finales del siglo XIX y registraron una marcada intensificación durante las últimas cuatro décadas.
Los corales como archivo climático
Los investigadores recurrieron a los corales porque los registros modernos de El Niño son relativamente recientes. Las observaciones satelitales se remontan apenas a comienzos de la década de 1980, mientras que los registros anteriores son limitados.
Los corales funcionan como una especie de archivo climático natural. Estas estructuras crecen aproximadamente entre uno y dos centímetros por año y almacenan en sus esqueletos señales químicas de las condiciones ambientales existentes durante su formación.
Al analizar muestras tomadas milímetro a milímetro, los científicos pudieron reconstruir variaciones de temperatura a escalas mensuales y compararlas a lo largo de cientos de años.
El estudio determinó que la variabilidad del ENSO es actualmente aproximadamente 36 % mayor en el Pacífico ecuatorial oriental que durante la era preindustrial, principalmente debido a episodios de El Niño más intensos.
Los investigadores aclaran que este porcentaje no significa que cada El Niño sea ahora 36 % más fuerte, sino que representa un incremento de la variabilidad del sistema climático océano-atmósfera, que incluye tanto El Niño como La Niña.
El calentamiento global estaría detrás de la intensificación
Al comparar los registros obtenidos de los corales con modelos climáticos que recrean las condiciones preindustriales, el equipo concluyó que el aumento observado supera lo que podría explicarse únicamente por causas naturales.
Los científicos señalan que la intensificación coincide con el calentamiento global provocado por las actividades humanas, particularmente por la utilización de combustibles fósiles.
El fenómeno tiene importantes consecuencias porque El Niño puede alterar los patrones meteorológicos a escala mundial y favorecer sequías, inundaciones, incendios forestales, temperaturas extremas y otros eventos climáticos.
Los resultados también refuerzan las advertencias sobre los riesgos de un planeta cada vez más cálido y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante una transición hacia fuentes de energía con menores emisiones.
El registro de los corales permite así observar cómo ha cambiado el comportamiento de El Niño durante un período mucho más extenso que el disponible mediante los instrumentos modernos, ofreciendo una perspectiva histórica sobre la relación entre el calentamiento del planeta y la evolución de uno de los principales fenómenos climáticos del mundo.











