


Puerto Rico.- La industria turística puertorriqueña enfrenta una de sus pruebas más difíciles tras las averías registradas en el Superacueducto del Norte, que desde el pasado 10 de junio dejaron sin servicio de agua potable a más de 100,000 abonados en San Juan, Bayamón, Guaynabo, Isla Verde, Caguas y otras localidades.
La situación ha impactado a hoteles, restaurantes y comercios ubicados en algunas de las principales zonas turísticas de la isla.
Joaquín Bolívar III, presidente entrante de la Junta de Directores de la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico (PRHTA), advirtió que la interrupción del suministro pone en riesgo las operaciones turísticas y comerciales. Incluso, algunos establecimientos evaluaron cancelar reservas ante la imposibilidad de garantizar servicios básicos a sus huéspedes.
La presidenta de la PRHTA, Clarisa Jiménez Mayoral, explicó que algunos hoteles han requerido hasta 40 camiones cisterna diarios para mantenerse operando, dependiendo de su tamaño y nivel de ocupación. Solo durante el primer fin de semana de la crisis, el sector gastó cerca de 200,000 dólares en la compra y transporte de agua.
La crisis comenzó luego de que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados detectara una rotura en una tubería de 72 pulgadas del Superacueducto. Durante las reparaciones fueron encontradas otras dos averías, una de ellas catalogada como “una falla de gran magnitud”.
Mientras tanto, comunidades residenciales como La Perla también enfrentan severas dificultades por la escasez, afectando especialmente a los adultos mayores y provocando el cierre de espacios culturales y actividades recreativas.









