











Cuba afrontará este miércoles una nueva jornada de extensos apagones, con una afectación que alcanzará de forma simultánea al 60 % del territorio nacional durante el horario de mayor demanda, según estimaciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE).
La isla atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, situación que se ha agravado durante este año. Actualmente, muchas comunidades permanecen más tiempo sin electricidad que con servicio, registrándose interrupciones que superan las 22 horas consecutivas diarias, un escenario que las propias autoridades han calificado como crítico.
Para este miércoles, la UNE proyecta una capacidad de generación de 1,265 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3,150 MW, lo que provocará un déficit de 1,885 MW. Como resultado, la afectación estimada alcanzará los 1,905 MW para evitar interrupciones descontroladas en el sistema eléctrico nacional.
La crisis tiene varias causas. Por un lado, la obsolescencia de las centrales termoeléctricas, muchas de ellas con décadas de explotación y escasas inversiones, ha provocado frecuentes averías. Actualmente, siete de las 16 unidades termoeléctricas del país permanecen fuera de servicio.
Estas plantas aportan alrededor del 40 % de la generación eléctrica nacional y funcionan con crudo producido en la isla. Otro 40 % depende de sistemas de generación distribuida que operan con diésel y fuel oil, cuya producción se ha visto afectada por la escasez de combustible. El restante 20 % proviene del gas natural y de fuentes renovables, especialmente energía solar, sector que ha recibido un impulso reciente con apoyo de China.
Cuba necesita aproximadamente 100,000 barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas, aunque su producción nacional apenas alcanza los 40,000 barriles por día.
En busca de alternativas para reducir la dependencia de combustibles importados, las autoridades informaron recientemente que lograron refinar por primera vez 20,000 toneladas de crudo nacional mediante una prueba piloto desarrollada por la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet).
El proceso permitió obtener derivados como nafta solvente, fuel oil y diésel. Hasta ahora, el petróleo cubano no era procesado en las refinerías del país debido a que se trata de un crudo extremadamente pesado y con alto contenido de azufre, por lo que tradicionalmente se refinaban petróleos importados o se adquirían directamente productos derivados en el exterior.
Las autoridades consideran que este avance podría contribuir a fortalecer la seguridad energética nacional, aunque la crisis eléctrica continúa representando uno de los principales desafíos económicos y sociales que enfrenta actualmente la isla.