


Markwayne Mullin, nominado por el presidente Donald Trump para liderar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), garantizó ante el Senado que no se realizarán allanamientos en viviendas ni centros de trabajo sin una orden judicial previa.
Esta práctica, que ha generado controversia, fue cuestionada por Mullin, quien subrayó que solo se actuaría sin orden judicial si se persigue a una persona en esos espacios.
El tema de los allanamientos sin autorización judicial ha cobrado relevancia en las negociaciones entre demócratas y republicanos sobre el presupuesto del DHS, que se encuentra parcialmente cerrado.
Memorandos internos del ICE han revelado que algunos agentes han recibido instrucciones para proceder sin la orden judicial necesaria, lo que ha avivado el debate político.
Enfoque en criminales peligrosos
El nominado también destacó la importancia de priorizar la captura de delincuentes peligrosos, en lugar de realizar redadas masivas en comunidades, como ocurrió en Mineápolis.









