


Estados Unidos suavizó su veto a las exportaciones de petróleo venezolano hacia Cuba, aunque insistió en que el gobierno de La Habana debe emprender cambios “drásticos” para superar su crisis económica y energética.
El anuncio fue realizado por el Departamento del Tesoro, que permitirá nuevamente el envío de crudo venezolano al sector privado cubano, tanto para uso comercial como humanitario. Sin embargo, Washington advirtió que las sanciones serán restablecidas si el combustible termina en manos del gobierno o de los militares, quienes controlan buena parte de la economía de la isla.
El secretario de Estado, Marco Rubio, participó en una cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) celebrada en San Cristóbal y Nieves, donde abordó la situación en Cuba y Venezuela. Allí escuchó la preocupación de varios líderes caribeños ante el impacto regional de la crisis cubana.
Rubio afirmó que Cuba atraviesa una de sus peores crisis desde la revolución de 1959 y responsabilizó directamente a sus dirigentes. “Cuba necesita cambiar drásticamente porque es su única oportunidad para mejorar la calidad de vida de su pueblo”, declaró.
La flexibilización ocurre luego de que Washington bloqueara las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba tras la captura del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas. La medida generó una severa escasez de combustible en la isla, agravando los apagones.
En la misma cumbre, Rubio defendió la operación que llevó a la caída de Maduro y aseguró que Venezuela ha mostrado “avances sustanciales” desde entonces. Indicó que el país sudamericano debe encaminarse hacia elecciones “justas y democráticas”, aunque no ofreció fechas.

Líderes caribeños advirtieron que una prolongada crisis en Cuba podría desestabilizar la región. El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, sostuvo que el sufrimiento humanitario no beneficia a nadie. Por su parte, el gobierno de Canadá anunció una ayuda de ocho millones de dólares canadienses para apoyar a la isla.
Además, Rubio sostuvo reuniones bilaterales con autoridades regionales, entre ellas el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aime, en medio de la persistente crisis de seguridad que afecta a Haití.









