


La Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) valoró este martes la más reciente Carta Pastoral, emitida por la Conferencia del Episcopado Dominicano, destacando su diagnóstico “real, coherente y valiente” de los graves problemas sociales que afectan a la República Dominicana, especialmente en lo referente a la corrupción, que calificó como un “cáncer social que genera muerte, exclusión y desigualdad”.
Finjus coincidió con el Episcopado en la necesidad de enfrentar la corrupción, fortalecer el sistema de justicia, promover la transparencia y priorizar programas para erradicar la violencia y la criminalidad, aspectos que, según detalló la institución en un comunicado de prensa, van acordes con las preocupaciones de importantes sectores sociales.
La fundación resaltó la visión del Episcopado sobre la corrupción como una “tumba” que niega medicinas a los enfermos y causa sufrimiento innecesario, vinculándola a una ruptura de las relaciones bautismales con Dios y con los hermanos. Los obispos, en su carta, llaman a una renuncia colectiva a esta “maldad”, exigiendo sanciones ejemplares “sin privilegios para nadie” y priorizando el bien común sobre los intereses particulares, al señalar que la corrupción agrava la pobreza y erosiona la confianza en las instituciones.
La institución enfatizó la oportunidad que se abre para el país con la adopción del nuevo Código Penal (Ley 74-25) como una herramienta esencial para combatir las nuevas modalidades delictivas desde una perspectiva integral, que tome en cuenta tanto la dimensión moral, como lo hace la Carta Pastoral, como la dimensión legal, a través de mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
En ese sentido, ambos enfoques concuerdan en la necesidad de una renovación interior que inspire acciones éticas, complementada por reformas institucionales que garanticen sanciones proporcionales al daño causado, dando lugar a una sinergia social que repudie la impunidad y que llame a las instituciones clave del sistema de justicia a actuar sin contemplaciones.
La fundación también resaltó el llamado implícito de la Carta Pastoral al fortalecimiento de la independencia judicial, la cual, en la actualidad, solo puede alcanzarse mediante una justicia inclusiva e imparcial. Este objetivo, según Finjus, legitima y da valor a los avances registrados en la transformación digital en curso del sistema de administración de justicia y a los programas de asistencia de la Oficina Nacional de la Defensa Pública.
En cuanto a la transparencia, Finjus ponderó que la Carta Pastoral destacara la “honestidad bautismal”, es decir, la rendición de cuentas. El documento instó a “brillar por seriedad y honestidad”, renunciando a las opacidades que rompen la comunión.
Asimismo, Finjus resaltó la importancia que la Carta Pastoral atribuyó a la superación del clima de inseguridad, señalando que “la Iglesia llora por las muertes que produce la violencia intrafamiliar; las muertes por la delincuencia y la inseguridad ciudadana; las muertes de tantos jóvenes involucrados en el crimen y las drogas; las muertes en los accidentes de tránsito, por la imprudencia y el irrespeto de la ley; y las muertes de tantos enfermos cuya medicina les fue negada por las manos manchadas por la corrupción”.
La Conferencia del Episcopado Dominicano entregó su Carta Pastoral del 21 de enero de 2026 a la sociedad dominicana en el marco de la celebración de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia. Mientras que Finjus dio a conocer el pasado 7 de enero el documento “Análisis sobre la institucionalidad y la justicia en 2025 y desafíos para 2026”, en el que abordó temas similares a los planteados por los obispos.








