


La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, alertó que el mundo podría enfrentar un escenario económico más complejo si se prolonga el conflicto en Medio Oriente y continúan las presiones inflacionarias a nivel global.
Durante una rueda de prensa en las reuniones de primavera del organismo en Washington, Georgieva señaló que el impacto del conflicto ya se siente en la economía mundial, incluso si su duración fuera limitada. “Si el conflicto persiste y los precios se mantienen altos, debemos prepararnos para tiempos difíciles”, advirtió.
La titular del FMI explicó que los daños a infraestructuras energéticas en la región, junto con interrupciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz, están presionando al alza los costos y afectando las cadenas de suministro.
Estas disrupciones, dijo, ya han comenzado a desacelerar el crecimiento global, reflejado en una reducción de las previsiones económicas para este año.
Georgieva destacó que se están registrando problemas de abastecimiento en productos esenciales como petróleo, gas y otros derivados, lo que agrava la incertidumbre en mercados internacionales.
Advirtió que estos efectos no desaparecerán rápidamente, incluso si el conflicto se detiene, debido al tiempo que toma restablecer las cadenas logísticas.
La directora del FMI también alertó sobre el contexto fiscal en el que ocurre esta crisis, señalando que la deuda pública global podría superar el 100 % del PIB en los próximos años, un nivel que no se veía desde la posguerra.
Indicó que las economías emergentes y los países dependientes de exportaciones energéticas son los más expuestos a este escenario.
Finalmente, instó a los bancos centrales a actuar con cautela frente a la inflación, evitando decisiones apresuradas, aunque sin descartar ajustes en las políticas monetarias si los precios continúan en ascenso.
Asimismo, subrayó la necesidad de avanzar en reformas estructurales para fortalecer la productividad y preparar a las economías ante futuros desafíos globales.









