HAITÍ, DONDE LOS QUE SE HICIERON RICOS NO VUELVEN
Antes de 1804, Saint-Domingue era la colonia más rica del mundo. Producía el 40 por ciento del azúcar del Atlántico, más del 60 por ciento del café que se bebía en Europa y el 30 por ciento de todo el comercio colonial francés. Esa riqueza salió de la espalda de medio millón de esclavizados y se quedó en los puertos franceses de Nantes, Burdeos y Le Havre.
Los esclavizados se liberaron. Y entonces Francia les pasó factura para reconocer una independencia ya ganada. Para fines del siglo XIX, el 80 por ciento de la riqueza del país se iba en deuda externa. El último pago se hizo en 1947.
El New York Times calculó lo que eso le costó a Haití: entre 21 mil y 115 mil millones de dólares. Hasta ocho veces su economía actual.
Ahora miren quién está llegando a Haití.
La fuerza contra las pandillas tiene 5,550 efectivos autorizados. Desplegados: 1,083. Menos del veinte por ciento. ¿Y quiénes son? ¿Vienen de Francia? ¿Traen parte del dinero que saquearon? No, es de África que han llegado.
Chad puso el contingente más grande. Benín comprometió dos mil soldados. Costa de Marfil viene en camino. Senegal suena.
O sea, África llega. Y África no fue que se enriqueció con Saint-Domingue: fue el continente de donde arrancaron a esa gente.
Los que sí se hicieron ricos financian a medias, exigen elecciones en diciembre y no ponen un solo soldado.
Doscientos años cobrando. Cero años pagando.











