


Un total de 1,024 personas fueron arrestadas durante una operación internacional coordinada por Interpol, en la que participaron 59 países de cuatro continentes, y que además permitió la identificación de 2,070 víctimas de redes de trata de personas.
La agencia policial internacional informó mediante un comunicado que el operativo, denominado “Global Chain”, se llevó a cabo entre el 8 y el 12 de junio, con el objetivo de desarticular organizaciones dedicadas al tráfico de personas vinculadas a la explotación sexual, el trabajo forzado, la mendicidad obligatoria y otras formas de criminalidad.
De los detenidos, 334 enfrentan cargos directamente relacionados con la trata de personas, mientras que 690 fueron arrestados por delitos conexos.
Las víctimas identificadas provienen de 45 países, siendo la mayoría originarias de Argentina, Colombia, Venezuela, Moldavia y Nepal.
Para coordinar la operación se habilitaron centros de mando en Río de Janeiro, Brasil, y en Skopje, Macedonia del Norte, lo que permitió una acción conjunta entre las autoridades participantes.
En Brasil, la Policía Federal desmanteló una red que trasladaba víctimas a Camboya, donde eran obligadas a participar en estafas en línea. En ese caso se identificaron 406 víctimas, de las cuales 83 eran brasileñas y 323 extranjeras.
En Argentina, las autoridades realizaron dos operativos que culminaron con el rescate de dos niñas bolivianas explotadas en un establecimiento comercial, además de la detención de los responsables, revelando la existencia de una estructura criminal más amplia.
Por su parte, en Bélgica fue desarticulada una red que captaba menores de edad a través de redes sociales, los mantenía en cautiverio y los obligaba a ejercer la prostitución en territorio belga y francés.
En conjunto, alrededor del 10 % de las víctimas detectadas eran menores de edad procedentes del continente americano, sometidas principalmente a explotación sexual.
El secretario general de Interpol, Valdecy Urquiza, destacó que la trata de personas continúa siendo una de las formas más rentables y extendidas del crimen organizado a nivel global, generando cientos de miles de millones de dólares en ganancias ilícitas cada año y causando graves daños a las víctimas.









