


El ejército israelí informó este martes que avanzará para tomar el control de una extensa franja considerada de “seguridad” en el sur del Líbano, que se extendería hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera, mientras continúan los bombardeos en distintas regiones del país vecino.
Israel ya había mantenido en esa zona una franja de seguridad de entre 10 y 20 kilómetros hasta su retirada en el año 2000, tras años de enfrentamientos con el movimiento chiita Hezbolá. El actual operativo se produce en el contexto del conflicto regional vinculado a la guerra contra Irán y sus aliados.
Según el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, las tropas están maniobrando dentro del territorio libanés para establecer una línea defensiva avanzada hasta el Litani. El funcionario advirtió que los cientos de miles de civiles desplazados del sur libanés no podrán regresar mientras no se garantice la seguridad en el norte de Israel.
Desde que Hezbolá se involucró en la confrontación regional, Israel ha intensificado sus ataques aéreos en Líbano. Las autoridades locales reportan más de mil muertos y más de un millón de desplazados como consecuencia de los combates.
Durante la madrugada de este martes, bombardeos israelíes dejaron al menos cinco fallecidos en el sur del país y otros tres en una zona residencial cercana a Beirut.
En la localidad de Bchamoun, al sureste de la capital, un ataque destruyó viviendas y causó la muerte de una niña de cuatro años, además de varios heridos, según el Ministerio de Salud.
Residentes afectados describieron escenas de devastación total tras los ataques, incluso en áreas que no son consideradas bastiones de Hezbolá.
El movimiento chiita, respaldado por Irán, asegura estar enfrentando el avance de las fuerzas israelíes en localidades fronterizas y afirmó haber atacado posiciones militares en la zona de Al Qauzah, además de lanzar acciones contra el norte de Israel.
Reportes de la agencia oficial libanesa también indican incursiones israelíes en el pueblo fronterizo de Halta, donde se habrían registrado enfrentamientos con civiles.
En paralelo al frente militar, la crisis se extiende al ámbito diplomático. El gobierno libanés retiró la acreditación al embajador iraní en Beirut y le dio plazo para abandonar el país, acusando a los Guardianes de la Revolución de dirigir las operaciones de Hezbolá.
El canciller israelí, Gideon Saar, calificó como “necesaria” la decisión de expulsar al diplomático, en un contexto de creciente tensión regional.









