


Irán anunció este martes la designación del excomandante de la Guardia Revolucionaria Mohamad Bager Zolgadr como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en reemplazo de Alí Larijani, fallecido la semana pasada en un ataque atribuido a Israel en Teherán.
Según informó un alto funcionario de la oficina presidencial, el nombramiento fue aprobado por el líder supremo y formalizado mediante decreto del presidente Masud Pezeshkian.
Considerado una figura de línea dura dentro del sistema político iraní, Zolgadr ocupó cargos clave en materia de seguridad.
Fue viceministro del Interior para Asuntos de Seguridad durante la administración del expresidente Mahmud Ahmadineyad, además de desempeñarse como jefe del Estado Mayor conjunto de la Guardia Revolucionaria tras la guerra con Irak y como uno de los responsables de la milicia Basij.
Hasta su nueva designación, el funcionario se desempeñaba como secretario del Consejo de Discernimiento de la Conveniencia del Sistema, órgano encargado de mediar entre los distintos poderes del Estado.
Zolgadr, de 72 años, sustituye a Larijani, considerado un dirigente pragmático cuya muerte se produjo en medio de la actual escalada militar. En el conflicto también han fallecido otros altos responsables políticos y militares iraníes desde el inicio de los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel a finales de febrero.
Entre las víctimas se encuentran figuras de máximo nivel, incluido el líder supremo Alí Jameneí y varios mandos de las fuerzas armadas, lo que ha provocado una profunda reconfiguración de la cúpula de seguridad del país.
La designación coincide con declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre posibles negociaciones para poner fin a la guerra, que ya supera las tres semanas. Teherán ha reconocido haber recibido mensajes a través de intermediarios, aunque sostiene que no existen conversaciones formales en curso.
Las autoridades iraníes no han actualizado recientemente el balance oficial de víctimas. La última cifra gubernamental, publicada a inicios de marzo, hablaba de más de 1.200 muertos, mientras que organizaciones opositoras elevan el número a más de 3.000 fallecidos.
El nombramiento de Zolgadr se produce, así, en un momento de máxima tensión interna y externa, con el aparato de seguridad iraní bajo presión por el conflicto y la incertidumbre sobre su evolución.








