


Siete palestinos murieron por fuego israelí en Gaza, incluida una niña de cinco años, en las últimas 48 horas, informó este sábado el Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás en la Franja.
El jueves, Samih Shehab Samih Marouf, de cinco años y residente de Beit Lahia (norte), falleció a causa del impacto de una bala perdida en la cabeza, de acuerdo con la misma fuente.
Además, tres personas murieron ayer en un ataque israelí en el barrio de Shujaiya, al este de la ciudad de Gaza. Dos de las víctimas (Mahmoud Saher al Siqali y Younis Said Ayad) tenían 17 años y la otra, identificada como Abdulah Taysir Shumer, 20.
La pasada madrugada, según Sanidad gazatí, un ataque de artillería impactó también contra una comisaría de policía en Jan Yunis (sur de Gaza) e hirió a Ahmed Mohamed Abdulhamid al Maghrabi (35 años) y a Musab Ghazi Suleiman al Raqab (43 años), que fallecieron posteriormente en el hospital Naser.
Tres personas más resultaron gravemente heridas en este ataque, según esa fuente.
El Ejército israelí dijo este sábado al respecto en un comunicado que sus tropas «atacaron y neutralizaron» ayer a dos milicianos de Hamás en el sur de Gaza que representaban una amenaza para ellas.
Finalmente, dentro de este recuento de 48 horas, Asma Hussein al Saidi, de 54 años, murió esta mañana de un disparo en el cuello al este del campamento Al Maghazi, en el centro de Gaza.
El Ejército israelí, por su parte, aseguró hoy en el mismo comunicado haber matado a un miliciano en Rafah, después de que presuntamente abriera fuego contra las tropas.
En paralelo a la escalada bélica con Irán y el Líbano, Israel controla militarmente más del 54 % del territorio de la Franja y mata a población palestina en ataques casi diarios.
De hecho, el pasado miércoles se alcanzó la cifra de 650 muertos en Gaza por fuego israelí desde que entró en vigor el alto el fuego el pasado 10 de octubre, y 72.135 desde que Israel lanzara su ofensiva contra el enclave palestino, entre ellos más de 21.000 niños.
Asimismo, Israel mantiene cerrado el cruce de Rafah, no permitiendo evacuaciones médicas a terceros países tampoco a Jerusalén o Cisjordania ocupada y limita el acceso de ayuda humanitaria para unos dos millones de habitantes.









