“Ahí lo que te dan es codito sin sal, tenemos que limpiar los pisos y baños”: dominicanos narran las condiciones que enfrentaron en Rusia

Lo que comenzó como una oportunidad para conseguir un mejor empleo y obtener ingresos que difícilmente alcanzarían en República Dominicana terminó convirtiéndose en una experiencia de incertidumbre y temor para un grupo de dominicanos que viajó a Rusia sin imaginar, según sus testimonios, que las ofertas laborales recibidas estaban relacionadas con el conflicto armado contra Ucrania.
Durante una entrevista en el programa El Sol de la Mañana, el plomero Andydel Rodríguez Bueno y el electricista Ángel Miguel Félix Urbáez contaron cómo fueron contactados para realizar trabajos técnicos en territorio ruso, pero descubrieron, después de llegar a ese país, que se esperaba que firmaran contratos de incorporación militar.
Los entrevistados formaban parte de un grupo de cuatro dominicanos que logró regresar al país sin suscribir esos contratos. Los otros dos fueron identificados como Keury de los Santos, chef, y Junior de los Santos, quienes no participaron en la entrevista.
Uno de los testimonios más reveladores surgió cuando explicaron que, tras llegar a Moscú, fueron recibidos en unas instalaciones donde les proporcionaron alimentación, alojamiento y otras comodidades. Sin embargo, tres días después fueron trasladados durante aproximadamente 16 horas en autobús hacia otra base, donde las condiciones cambiaron drásticamente.
“Cuando en esa segunda base vemos lo contrario, ahí nosotros somos los que hacemos la labor del trabajador que está ahí. Tenemos que limpiar los pisos, los baños”, relató uno de los afectados.
El dominicano describió las dificultades que enfrentaron en el lugar, donde aseguró que recibían alimentos insuficientes y tenían problemas para acceder a agua potable.
“El agua ya no es potable, el agua del baño que uno la tiene que tomar. La comida no es lo mismo. Ahí lo que te dan es codito sin sal”, expresó, al recordar las condiciones que encontró después de abandonar las primeras instalaciones.
Un uniforme militar encendió las primeras sospechas
Otro de los entrevistados explicó que comenzó a sospechar que el trabajo ofrecido no correspondía con la realidad cuando, poco después de su llegada a Rusia, le retiraron el pasaporte y le entregaron un uniforme militar.
Según narró, inicialmente le informaron que sería trasladado a un hotel para descansar y que posteriormente se definirían sus funciones laborales. Sin embargo, al recibir la vestimenta, comenzó a cuestionar las verdaderas intenciones de quienes lo habían contratado.
“Desde que yo llego me pasan un fundón de todo el tamaño con un uniforme militar completamente”, contó.
Cuando preguntó por qué debía utilizar esa ropa, le respondieron que era necesaria para protegerse de las bajas temperaturas.
“Eso es para el frío, porque aquí hace mucho frío. La ropa que tú traes de Santo Domingo aquí no te sirve”, recordó que le dijeron.
El trabajador aseguró que la explicación no eliminó sus sospechas, debido a que identificó claramente que se trataba de un uniforme militar y no de una vestimenta convencional para realizar labores técnicas.
“Eso es para fines de guerra”: el momento en que descubrieron el engaño
El momento decisivo ocurrió cuando uno de los dominicanos recibió presiones de la persona que lo había reclutado para que firmara un documento diferente al que inicialmente le habían presentado.
El trabajador explicó que había firmado papeles relacionados con evaluaciones médicas, pero posteriormente su contacto le exigió suscribir un contrato de varias páginas que contemplaba una remuneración de 2,283,000 rublos.
“Él me está haciendo una presión diciéndome que si yo he firmado el contrato. Yo le digo que sí, lo que me dieron. Él me dice: ‘No, ese no es el contrato’”, relató.
Según su testimonio, el reclutador insistió en que debía firmar un documento de diez páginas y le explicó que esa era la razón por la que todavía no había recibido una tarjeta bancaria ni un teléfono.
Fue entonces cuando el dominicano decidió preguntar directamente por qué tenía que suscribir aquel contrato.
“Ahí fue que yo le estoy preguntando: ¿por qué ese contrato? Me dice: ‘No, eso es para fines de guerra’”, narró.
La respuesta confirmó sus temores y provocó su negativa a continuar con el procedimiento.
“Yo no vine a guerra. Yo nunca he agarrado una pistola en mi país y yo no conozco a Rusia”, respondió, según contó durante la entrevista.
Los dominicanos explicaron que se negaron a firmar el contrato militar porque habían viajado con la intención de trabajar en sus respectivas especialidades, no para incorporarse a las Fuerzas Armadas rusas.
Según su relato, después de comunicar que no aceptarían la contratación, las autoridades de la instalación militar dispusieron que fueran preparados para regresar.
Advierten sobre contratos que podrían impedir el regreso
Los entrevistados también alertaron sobre las condiciones que, según afirmaron, se explicaban a los extranjeros antes de firmar los contratos militares.
Uno de ellos aseguró que les advertían que, una vez suscritos los documentos, abandonar el servicio podría implicar consecuencias penales bajo la legislación rusa, incluyendo penas de prisión.
Aunque estas afirmaciones corresponden a los testimonios de los afectados y requieren una evaluación jurídica, permiten comprender por qué los dominicanos decidieron rechazar la firma y solicitar asistencia para regresar.
El Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó el 25 de octubre que los cuatro ciudadanos habían comunicado a la Embajada dominicana en Rusia su decisión de no incorporarse a las Fuerzas Armadas de ese país.
La Cancillería explicó que las autoridades militares rusas facilitaron su traslado a Moscú y que la representación diplomática dominicana realizó las gestiones correspondientes para completar su retorno.
Ministerio de Relaciones Exteriores
Cancillería revela 35 casos y gestiona asistencia para los dominicanos
En la entrevista también participaron el viceministro de Asuntos Consulares y Migratorios, Opinio Díaz, y el director de Protección a Nacionales en el Exterior, Miguel Reyes, quienes ofrecieron detalles sobre las diligencias realizadas para asistir a los ciudadanos dominicanos involucrados en esta situación.
Díaz explicó que, durante una reunión con representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en Moscú, las autoridades de ambos países compartieron informaciones sobre 35 dominicanos relacionados con contrataciones para actividades militares.
Según indicó, esa cifra coincidía con los casos registrados por la Cancillería dominicana mediante solicitudes de familiares que buscan información y asistencia para sus parientes.
El funcionario señaló que República Dominicana presentó dos peticiones fundamentales ante las autoridades rusas: detener la contratación de dominicanos para participar en la guerra y facilitar el retorno de quienes se encuentren heridos.
En tanto, Miguel Reyes explicó que el Gobierno dominicano ha realizado contactos diplomáticos para estudiar los contratos firmados por los nacionales que permanecen en Rusia y determinar las alternativas jurídicas disponibles.
El Ministerio de Relaciones Exteriores había informado previamente que contrató asesoría legal especializada en legislación rusa para examinar la situación de los dominicanos y establecer posibles mecanismos de asistencia.
Ministerio de Relaciones Exteriores
Durante la conversación también se indicó que aproximadamente 30 dominicanos permanecerían vinculados al frente de batalla y que otro se encontraba herido. Estas cifras fueron expuestas en la entrevista y no constituyen una verificación independiente sobre la ubicación o condición actual de cada persona.
Investigan posibles redes de reclutamiento
Otro de los aspectos abordados fue la existencia de intermediarios que utilizan redes sociales y ofertas laborales para contactar a dominicanos interesados en trabajar en el extranjero.
El viceministro Opinio Díaz señaló que se desarrolla una investigación relacionada con posibles actividades de trata de personas, bajo la responsabilidad de las autoridades competentes del Ministerio Público y la Policía Nacional.
Según explicó, algunas personas vinculadas a estas investigaciones se encuentran detenidas, mientras continúan las diligencias para determinar la responsabilidad de los intermediarios.
La investigación deberá establecer si existieron engaños deliberados, cuáles fueron los mecanismos utilizados para captar a los trabajadores y qué responsabilidades legales podrían derivarse de esos hechos.
“Que no acepten”: el llamado del viceministro a los dominicanos
Al finalizar la entrevista, Opinio Díaz hizo un llamado a la población para que rechace las propuestas de empleo en Rusia que puedan involucrar una posterior incorporación a las fuerzas militares, incluso cuando inicialmente se presenten como oportunidades para ejercer oficios civiles.
“A ningún dominicano que le ofrezcan trabajar en el ejército ruso o trabajar como electricista, como mecánico, que no acepten. Que finalmente van a participar en la guerra”, advirtió.
El funcionario explicó que, aunque una persona sea contratada para desempeñarse como chofer, plomero, electricista o en otra especialidad, podría terminar siendo enviada al frente de combate si se incorpora formalmente al Ejército ruso.
La advertencia coincide con la alerta emitida por la Cancillería el 25 de septiembre, cuando exhortó a los ciudadanos a verificar la identidad de los empleadores y las condiciones de cualquier propuesta laboral antes de viajar al extranjero.
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Para Andydel Rodríguez Bueno y Ángel Miguel Félix Urbáez, el regreso a República Dominicana significó haber podido rechazar una contratación militar que, según aseguran, nunca fue el verdadero propósito de su viaje.
Sus testimonios también dejan al descubierto la vulnerabilidad de quienes, motivados por la posibilidad de obtener mejores ingresos y ayudar a sus familias, aceptan propuestas internacionales sin conocer plenamente los compromisos que podrían asumir.
Mientras las autoridades dominicanas continúan las gestiones para asistir a quienes permanecen en Rusia, los entrevistados esperan que sus experiencias sirvan de advertencia para otros ciudadanos que puedan recibir ofertas similares.











