


El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció su intención de acelerar el proceso legislativo para que la prohibición del uso de redes sociales por parte de menores de 15 años entre en vigor antes del inicio del próximo año escolar, previsto para septiembre.
El mandatario sostuvo que la medida busca proteger el desarrollo emocional y mental de niños y adolescentes frente a la influencia de las plataformas digitales y sus algoritmos. En un mensaje difundido por la cadena BFMTV, Macron afirmó que el bienestar de los menores no puede ser objeto de manipulación comercial ni tecnológica.
Macron también reiteró que su Gobierno impulsará la prohibición del uso de teléfonos móviles en los centros de educación secundaria, al considerar que se trata de una regla clara tanto para las familias como para los estudiantes y el personal docente. Francia se suma así a una tendencia creciente en países occidentales que buscan reforzar la protección de los menores frente a los riesgos asociados a las redes sociales.
El anuncio se produjo poco después de que el Gobierno del Reino Unido informara que evalúa restricciones similares, incluida la posible prohibición de redes sociales para menores de 16 años, como parte de una estrategia para mejorar la seguridad infantil en línea.
La iniciativa francesa es encabezada por la diputada Laure Miller, del partido Renacimiento, quien explicó que uno de los principales problemas actuales es la ausencia de mecanismos efectivos de verificación de edad en las plataformas digitales. Según indicó, el objetivo es obligar a las empresas tecnológicas a implementar controles reales, en cumplimiento estricto de la Ley Europea de Servicios Digitales.
Miller reconoció que las restricciones podrían ser eludidas en algunos casos, pero subrayó que el Estado tiene la responsabilidad de intervenir para reducir los riesgos a los que están expuestos los menores en el entorno digital.
La propuesta francesa sigue el precedente establecido por Australia, que en diciembre aprobó una ley que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años. Desde entonces, más de 4.7 millones de cuentas asociadas a menores han sido desactivadas o eliminadas, según datos del Gobierno australiano.
El debate internacional sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental infantil ha cobrado fuerza en los últimos años, impulsado por estudios y publicaciones que advierten sobre sus efectos negativos. Estas preocupaciones han llevado a varios gobiernos a replantear el acceso de niños y adolescentes a las plataformas digitales como parte de políticas públicas de protección social.









