


La reciente puesta en libertad de Mario Redondo Llenas, tras cumplir 30 años de prisión por un crimen que marcó profundamente a la sociedad dominicana, el asesinato de su primo de 12 años en 1996, reabre el debate sobre la reinserción social y la responsabilidad colectiva en estos procesos.
La psicóloga clínica y terapeuta familiar Miriam Fondeur advierte que, más allá del cumplimiento de la condena, el verdadero desafío comienza ahora: la adaptación a una sociedad radicalmente distinta a la que el individuo dejó décadas atrás.
La especialista enfatiza que la evaluación de una persona en estas condiciones no debe centrarse en etiquetas simplistas. “Los psicólogos forenses no hablan de si alguien está ‘apto’ o no. Evalúan factores de riesgo y de protección, especialmente su conducta reciente dentro del sistema penitenciario”, señala.
En ese sentido, el comportamiento de los últimos años en prisión
incluyendo disciplina, participación en actividades laborales o terapéuticas y respeto a normas
resulta clave para proyectar su reintegración.
Fondeur identifica varios factores determinantes para evitar la reincidencia, entre ellos: asumir responsabilidad por el hecho cometido, contar con apoyo familiar, disponer de un oficio y tener un plan estructurado en los primeros meses de libertad.
Sin embargo, advierte que el mayor obstáculo no es psicológico, sino social. “El problema no es su mente. Es el estigma. Negarle oportunidades, especialmente laborales, lo empuja al único círculo que no lo juzga: el delito”, afirma.
El acceso a empleo dentro de los primeros 90 días puede reducir significativamente la reincidencia, lo que subraya la importancia de políticas de inclusión y oportunidades reales, resaltó la experta en conducta.
Fondeur, dice que más allá del caso individual, este escenario plantea una pregunta colectiva sobre la capacidad del país para sostener procesos de reinserción efectivos.
“La pregunta no es si él está listo. Es si nosotros estamos listos para no fallarle”.







