Monseñor Morel Diplán pide atacar las causas de la violencia y advierte que los intercambios de disparos no resuelven el problema

El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, cuestionó la forma en que se enfrenta la violencia en República Dominicana y afirmó que atender los casos de manera aislada no permite resolver las causas que generan la criminalidad.
Durante una entrevista en El Despertador, Morel Diplán manifestó su desacuerdo con los llamados intercambios de disparos y con una respuesta basada únicamente en apresamientos, al considerar que esas acciones no solucionan las condiciones sociales que, según dijo, favorecen el crecimiento de la delincuencia.
“No se soluciona con las cárceles llenas, apresando gente ni eliminando personas”, afirmó.
El religioso sostuvo que cada nuevo hecho violento concentra la atención pública por un período, pero luego es desplazado por otro acontecimiento sin que se enfrente el origen del problema.
“Un caso tumba a otro. Eso no resuelve el problema, el problema continúa, hay que ir a la raíz de todo”, expresó.
Falta de oportunidades y formación para los jóvenes
Morel Diplán señaló que los jóvenes son uno de los sectores más afectados por la situación de violencia, debido a la falta de oportunidades y a la influencia de grupos delictivos que les ofrecen alternativas económicas.
“Hay una frustración en muchos jóvenes; no hay oportunidades”, indicó, al explicar que algunos terminan viendo las actividades criminales como una vía para obtener ingresos.
El arzobispo coadjutor planteó la necesidad de desarrollar un plan integral de formación y acompañamiento para los jóvenes, que incluya educación, orientación, deporte, arte y herramientas para su desarrollo personal y profesional.
“Hay que hacer un plan de formación y acompañamiento”, sostuvo.
Debilitamiento institucional
Morel Diplán también advirtió sobre un debilitamiento de las instituciones como uno de los factores que dificultan enfrentar la violencia.
- A su juicio, el país necesita fortalecer las estructuras encargadas de prevenir y atender la criminalidad, además de impulsar políticas que permitan recuperar la confianza social.
El religioso reiteró que la solución no depende únicamente de la acción policial, sino de un esfuerzo conjunto que incluya a las familias, las comunidades, las instituciones educativas y el Estado.











