








Jason Collins, reconocido como el primer jugador abiertamente gay en la historia de la NBA y una de las figuras más influyentes en la lucha por la inclusión dentro del deporte profesional, falleció a los 47 años tras enfrentar durante ocho meses un agresivo cáncer cerebral.
La noticia fue confirmada por familiares del exbaloncestista mediante un comunicado difundido a través de la NBA, donde destacaron el impacto humano y social que Collins dejó tanto dentro como fuera de las canchas.
El exjugador había sido diagnosticado con glioblastoma en estadio 4, una de las formas más agresivas y mortales de cáncer cerebral. Su muerte ha provocado múltiples reacciones en el mundo del deporte, especialmente dentro de la NBA, donde es considerado un símbolo de valentía, inclusión y transformación social.
Collins jugó durante 13 temporadas en la NBA defendiendo las camisetas de seis franquicias distintas, incluyendo a los New Jersey Nets, Boston Celtics, Atlanta Hawks, Memphis Grizzlies, Minnesota Timberwolves y Washington Wizards.
En 2013, Collins hizo pública su orientación sexual a través de un artículo en primera persona publicado en Sports Illustrated, convirtiéndose en el primer jugador activo de las principales ligas deportivas estadounidenses en declararse abiertamente gay.
La decisión fue ampliamente respaldada por figuras del deporte y de la política estadounidense, incluyendo a Kobe Bryant y al expresidente Bill Clinton. Su anuncio marcó un momento histórico para la comunidad LGBTQ+ y abrió el camino hacia una mayor aceptación e inclusión dentro del deporte profesional.
Durante su carrera, Collins ayudó a los Nets a disputar dos Finales de la NBA y registró su mejor temporada en 2004-05, cuando promedió 6.4 puntos y 6.1 rebotes. Más allá de las estadísticas, su legado terminó trascendiendo el baloncesto debido a su influencia social y humana.

El comisionado de la NBA, Adam Silver, lamentó profundamente el fallecimiento del exjugador y destacó el impacto positivo que tuvo dentro de la liga y en futuras generaciones de atletas.
Silver aseguró que Collins ayudó a construir una comunidad deportiva más inclusiva y acogedora tanto en la NBA como en la WNBA, además de resaltar su profesionalismo, liderazgo y trabajo como embajador de NBA Cares.
El exjugador y entrenador Jason Kidd, quien compartió equipo con Collins, también expresó su dolor a través de redes sociales, describiéndolo como un pionero valiente y un compañero excepcional.
Asimismo, organizaciones defensoras de derechos civiles como la Human Rights Campaign señalaron que el exjugador cambió la conversación sobre diversidad y representación en el deporte profesional gracias a su valentía al declararse públicamente gay.
La semana pasada, Collins había sido reconocido con el premio Bill Walton Global Champion Award durante la Cumbre de la Green Sports Alliance, aunque no pudo asistir debido al deterioro de su estado de salud. Su hermano gemelo, Jarron Collins, recibió el galardón en su nombre y lo definió como “el hombre más fuerte y valiente” que conoció.
Antes del partido de playoffs entre los Minnesota Timberwolves y los San Antonio Spurs, la NBA realizó un minuto de silencio en homenaje a Collins, recordando no solo su trayectoria deportiva, sino también el legado de humanidad y valentía que dejó en el deporte mundial.



