Obesidad y sobrepeso afectan a más de la mitad de la población adulta en Centroamérica y el Caribe

El sobrepeso y la obesidad se han convertido en uno de los principales desafíos de salud pública en Centroamérica y República Dominicana, donde más de la mitad de la población adulta presenta esta condición, asociada a un aumento del riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.
En los últimos 20 años, la región ha registrado un incremento significativo de estos padecimientos. Se estima que el sobrepeso y la obesidad afectan al 53.9 % de los hombres y al 60.8 % de las mujeres en Centroamérica y el Caribe.
De igual forma, la prevalencia de diabetes en adultos centroamericanos alcanza un 8.9 % en hombres y 10.3 % en mujeres, cifras que reflejan el impacto de los cambios en los estilos de vida, la alimentación y otros factores relacionados con la salud metabólica.
Para la doctora Ivelisse Liliana Jiménez, gastroenteróloga internista de los Centros de Diagnóstico, Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), el exceso de peso no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores sociales, ambientales, genéticos y conductuales.
Alimentación y estilo de vida influyen en el aumento de peso
La especialista explicó que entre los principales factores asociados al sobrepeso y la obesidad se encuentran el sedentarismo, una alimentación con alto consumo de azúcares y grasas, así como una baja ingesta de fibras y alimentos naturales.
También influyen elementos como la genética, las condiciones socioeconómicas y la falta de herramientas para desarrollar hábitos de autocuidado, lo que convierte el manejo del sobrepeso en un proceso complejo que requiere cambios progresivos.
Jiménez señaló que existe una diferencia entre comer, alimentarse y nutrirse, por lo que recomendó que las personas analicen sus hábitos diarios y reconozcan cómo sus decisiones alimentarias pueden afectar su salud a corto y largo plazo.
La doctora indicó que los cambios deben realizarse de manera gradual y que la disposición personal, junto con la constancia, son factores esenciales para lograr resultados sostenibles.
Uno de los elementos que más preocupa a los especialistas es el alto consumo de productos ultraprocesados, alimentos que suelen contener elevadas cantidades de calorías, azúcares, grasas, aditivos y bajos niveles de nutrientes esenciales.
Estos productos, cuando forman parte habitual de la dieta, pueden favorecer procesos inflamatorios en el organismo y contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas.
Obesidad abdominal aumenta riesgos para la salud
La llamada “barriguita cervecera”, conocida médicamente como obesidad abdominal o visceral, no representa únicamente un cambio físico, sino un factor asociado a mayores riesgos de enfermedad y mortalidad.
Este tipo de acumulación de grasa se relaciona frecuentemente con la sarcopenia, una pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular que suele intensificarse después de los 65 años.
La especialista explicó que muchas personas expresan preocupación por perder masa muscular, pero no siempre adoptan hábitos adecuados para fortalecerla, como una alimentación equilibrada y actividad física constante.
Además, recordó que los hábitos alimentarios comienzan a construirse desde etapas tempranas de la vida, incluso desde la introducción de alimentos complementarios después de la lactancia materna.
Un índice de masa corporal superior a 27, especialmente cuando se combina con enfermedades como apnea del sueño, diabetes o hipertensión, requiere una evaluación integral y, en algunos casos, tratamientos médicos especializados.
La combinación de factores como consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, bajo consumo de frutas y vegetales, falta de ejercicio y alimentación emocional puede generar alteraciones como aumento del colesterol LDL, disminución del colesterol HDL y mayor riesgo cardiovascular.
También puede favorecer enfermedades digestivas como la esteatosis hepática metabólica, conocida comúnmente como hígado graso asociado a alteraciones del metabolismo.
Actividad física es clave para prevenir enfermedades
La relación con los alimentos influye no solo en la apariencia física, sino también en el funcionamiento progresivo de órganos y sistemas del cuerpo.
Los especialistas advierten que los episodios de atracones de comida pueden afectar el proceso digestivo y, con el tiempo, relacionarse con problemas respiratorios, articulares y cardiovasculares.
Ante este escenario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio vigoroso.
La actividad física contribuye a mejorar la salud cardiovascular, fortalecer músculos, favorecer el bienestar emocional y mantener una mejor calidad de vida en todas las etapas.
Los expertos destacan que combatir el sobrepeso y la obesidad requiere un enfoque integral donde la alimentación saludable, el movimiento constante y la educación en hábitos sean pilares fundamentales.











