


ISLAMABAD. Pakistán aplica desde este sábado un aumento del 20% en el precio de la gasolina y el diésel, el mayor incremento en la historia del país, debido a la interrupción de los suministros internacionales por la guerra contra Irán y sus repercusiones en Oriente Medio.
La medida, anunciada la noche del viernes por los responsables de Finanzas, Exteriores y Petróleo, supone un incremento de 55 rupias paquistaníes (0,20 dólares) por litro, y sitúa el precio del diésel en 335,86 rupias (1,21 dólares) y el de la gasolina en 321,17 rupias (1,15 dólares).
El ministro de Petróleo, Ali Pervaiz Malik, explicó que el alza responde al aumento en los precios internacionales del combustible.
“En cuanto la situación se estabilice, reduciremos los precios con la misma celeridad”, señaló el funcionario, tras detallar que el precio internacional del barril de gasolina escaló de 78 a 106,8 dólares desde el 1 de marzo, mientras que el diésel alcanzó los 150 dólares.
Malik subrayó que Pakistán entró en la crisis con “reservas de energía cómodas”, pero que el alza global obligó al Gobierno a ajustar las tarifas nacionales para garantizar el suministro.
Ante esta situación, el ministro advirtió que se aplicarán medidas estrictas contra el acaparamiento y la manipulación de precios, que ya provocaron el viernes pasado largas colas y restricciones en estaciones de servicio de todo el país.
Por su parte, el titular de Finanzas, Muhammad Aurangzeb, indicó que ante la volatilidad del mercado el Ejecutivo revisará ahora los precios de forma semanal, eliminando el sistema de ajuste quincenal vigente hasta la fecha.
Mientras, un comité de alto nivel monitorea diariamente el impacto de este escenario en la frágil economía del país.
Esta crisis de precios sigue a las amenazas contra el tráfico mercante en el estrecho de Ormuz, una vía por la que transita una quinta parte del petróleo mundial.
Aunque Teherán niega un cierre total, el riesgo de ataques ha interrumpido el flujo regular hacia Pakistán, que depende críticamente de esta ruta.
Para mitigar el desabastecimiento, Islamabad ha activado acuerdos con la petrolera estatal Saudi Aramco para recibir crudo a través del puerto de Yanbu, en el mar Rojo, utilizando para el transporte la flota de la Corporación Nacional de Navegación de Pakistán.
ISLAMABAD. Pakistán aplicó desde este sábado un aumento del 20 % en el precio de la gasolina y el diésel, el mayor incremento en la historia del país, debido a la interrupción de los suministros internacionales provocada por la guerra contra Irán y sus repercusiones en Oriente Medio.
La medida fue anunciada por las autoridades de Finanzas, Exteriores y Petróleo, y supone un incremento de 55 rupias paquistaníes (0,20 dólares) por litro. Con el ajuste, el precio del diésel se sitúa en 335,86 rupias (1,21 dólares) y el de la gasolina en 321,17 rupias (1,15 dólares).
El ministro de Petróleo, Ali Pervaiz Malik, explicó que el aumento responde al alza en el mercado internacional del crudo.
“En cuanto la situación se estabilice, reduciremos los precios con la misma celeridad”, señaló, al detallar que el precio internacional del barril de gasolina pasó de 78 a 106,8 dólares desde el 1 de marzo, mientras que el diésel alcanzó los 150 dólares.
Ante la situación, advirtió que se aplicarán medidas estrictas contra el acaparamiento y la manipulación de precios, prácticas que ya provocaron largas filas y restricciones en estaciones de servicio en distintos puntos del país.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Muhammad Aurangzeb, informó que ante la volatilidad del mercado el Ejecutivo revisará ahora los precios semanalmente, eliminando el sistema de ajuste quincenal vigente hasta ahora.
El aumento de precios se produce en medio de tensiones en el estrecho de Ormuz, ruta por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Aunque Teherán niega un cierre total del paso marítimo, el riesgo de ataques ha interrumpido el flujo regular de crudo hacia Pakistán.
Para mitigar el desabastecimiento, el Gobierno de Islamabad activó acuerdos con la petrolera estatal Saudi Aramco para recibir crudo a través del puerto de Yanbu, en el mar Rojo, utilizando la flota de la Corporación Nacional de Navegación de Pakistán.









