


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha colocado una estatua de Cristóbal Colón en los terrenos de la Casa Blanca, reforzando su postura de considerar al explorador como un héroe histórico y de revertir lo que él califica como decisiones ‘woke’ que buscan minimizar o borrar su papel en la historia.
La escultura fue ubicada frente al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, con visibilidad desde la Avenida Pennsylvania NW y la Calle 17 NW. Se trata de una réplica de la estatua original inaugurada en 1984 en Baltimore durante la presidencia de Ronald Reagan, la cual fue derribada por manifestantes el 4 de julio de 2020 y arrojada al puerto durante protestas contra símbolos considerados coloniales y racistas.
El contexto de esta reinstalación se remonta a las protestas que siguieron al asesinato de George Floyd en Mineápolis el 25 de mayo de 2020, que provocaron una ola de manifestaciones antirracistas en todo el país. Como resultado, numerosos monumentos vinculados a la esclavitud, el racismo o la colonización fueron vandalizados, retirados o destruidos, incluyendo varias estatuas de Colón en ciudades como Boston, Richmond, Saint Paul y Baltimore.
La figura de Cristóbal Colón ha generado un intenso debate ideológico en los últimos años. Durante la presidencia de Joe Biden, el Día de los Pueblos Indígenas fue reconocido oficialmente el segundo lunes de octubre como un acto de reparación histórica, corrigiendo la narrativa tradicional centrada únicamente en la llegada de Colón a América en 1492. Trump, en cambio, revirtió esta política en 2025, designando nuevamente la fecha como Día de Colón, ordenando el izado de la bandera en edificios públicos y promoviendo ceremonias en honor al “héroe estadounidense original”.
La remodelación de la Casa Blanca se ha convertido en uno de los proyectos emblemáticos del mandatario, quien busca dejar una huella duradera en su legado. Entre las polémicas de su segundo mandato figura la demolición del Ala Este para construir un gran salón de baile. Además, los cambios no se limitan a la residencia oficial, sino que se extienden a otros espacios de Washington, incluyendo la propuesta de un arco del triunfo inspirado en París, que sería conocido como Arco de Trump.








