


El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), Celso Marranzini, anunció que este año se tiene previsto invertir más de 1,000 millones de dólares en el sistema eléctrico dominicano, con el propósito de mejorar la calidad del servicio, modernizar infraestructuras y reducir los apagones frecuentes.
Marranzini detalló que de esa cifra, aproximadamente 617 millones se destinarán a las distribuidoras del Este del país, mientras que cerca de 400 millones se invertirán en las regiones Sur y Norte, constituyendo así una de las inversiones más significativas en la historia del sector eléctrico en la República Dominicana. Gran parte de los recursos proviene de financiamiento de bancos internacionales y se enfocarán en la modernización de subestaciones, redes y equipos clave, así como en la implementación de tecnologías como los contadores inteligentes. Con estos medidores, los usuarios podrán monitorear su consumo en tiempo real desde sus celulares, y en caso de suspensión por falta de pago, la reconexión será más rápida, reduciendo las molestias actuales.
Respecto a los apagones recientes, Marranzini explicó que muchos se deben a labores de mantenimiento y sustitución de equipos, como la renovación de transformadores o intervenciones en subestaciones. Entre los trabajos en curso, mencionó proyectos que beneficiarán a unos 275 mil clientes en distintas zonas del país, incluyendo áreas densamente pobladas. El titular del CUED aclaró que los resultados de estas mejoras no se verán de inmediato, ya que se trata de transformaciones profundas que requieren tiempo.
Además, destacó la incorporación de nuevas plantas de generación y el aumento de la capacidad instalada, así como los avances en energías renovables y soluciones de almacenamiento, elementos clave para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico nacional en el futuro. Finalmente, Marranzini señaló que, a pesar de las compras anticipadas y los contratos de gas y carbón, la situación internacional sigue siendo incierta, por lo que el monitoreo constante del contexto global es esencial para la planificación energética.









