Rosa Olga Medrano recuerda cómo nació el Grupo Medrano y el legado de su padre en los 100 años de la radio dominicana

Por Rosa Soto
Publicado el 13 oct 2026

Lo que comenzó en una pequeña habitación de una vivienda familiar en La Vega terminó convirtiéndose en uno de los grupos de comunicación de mayor trayectoria en República Dominicana. Así recordó Rosa Olga Medrano, presidenta de la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (ADORA), los orígenes del Grupo Medrano, fundado por su padre, Juan Heriberto “Kuki” Medrano Basora, durante una entrevista especial en El Sol de la Mañana, con motivo de la celebración de los 100 años de la radio dominicana.

Entre recuerdos familiares, anécdotas empresariales y momentos que marcaron el desarrollo de la radiodifusión nacional, Medrano relató cómo su padre construyó, a base de trabajo y visión, una empresa que comenzó ofreciendo servicios técnicos de comunicación y posteriormente se expandió hasta convertirse en una importante cadena radial.

  • La empresaria explicó que la historia se remonta a 1971, cuando su padre pasó de trabajar como técnico a convertirse en accionista de Radio La Vega, la primera emisora vinculada al grupo.

Según recordó, Medrano Basora tenía poco más de 20 años cuando recibió una propuesta de Guillermo Sánchez Gil para integrarse como socio de la estación, oportunidad que marcó el inicio de una trayectoria empresarial que cumple 55 años en 2026.

“Hace ya hoy día 55 años, en el año 1971, papi pasa a ser de técnico a accionista de Radio La Vega, que fue la primera emisora del grupo en aquel entonces”, relató.

Microondas Nacionales nació en una habitación de su casa

Rosa Olga explicó que, antes de consolidarse como Grupo Medrano, la empresa operaba bajo el nombre de Microondas Nacionales, dedicada inicialmente a ofrecer servicios de radiocomunicación entre vehículos y estaciones fijas.

Recordó que las primeras operaciones funcionaban en una pequeña habitación de la casa familiar, donde los técnicos desarrollaban sus labores y atendían los requerimientos de los clientes.

Con el tiempo, la compañía llegó a instalar más de 3,000 unidades de radiocomunicación en diferentes puntos del territorio nacional, convirtiéndose, según Medrano, en una de las principales empresas del sector durante la década de 1980.

  • Paralelamente, su padre continuó ampliando las operaciones radiales hasta alcanzar, en determinado momento, 24 estaciones distribuidas en distintas regiones del país.

La presidenta de ADORA describió a su progenitor como un hombre trabajador, visionario y profundamente comprometido con la empresa que había construido.

“Papi fue un hombre visionario”, expresó, al recordar que salía temprano de su hogar y regresaba muchas veces a altas horas de la noche, pero siempre procuraba mantener el contacto con su familia.

De contestar llamadas a dirigir el negocio familiar

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista se produjo cuando Rosa Olga recordó cómo comenzó su vinculación con la radio siendo apenas una niña.

Explicó que crecer en una casa donde también funcionaba una empresa de telecomunicaciones hizo que ella y sus hermanos se familiarizaran desde pequeños con los equipos, los técnicos y las actividades del negocio.

“Fue algo muy natural, porque los técnicos vivían en mi casa. Yo recuerdo chiquita que a mí ellos me tenían que dar la comida”, relató entre risas.

Recordó especialmente a varios de los trabajadores que compartían con la familia, entre ellos un técnico a quien llamaban Rubén, quienes incluso se ocupaban de que ella comiera cuando era pequeña.

Medrano contó que, al regresar de la escuela, una de sus primeras tareas era atender las llamadas telefónicas de la empresa.

“Desde que llegaba del colegio yo me sentaba ahí y cada vez que llamaban: ‘Microondas Nacionales, buenas tardes’”, recordó.

Ese contacto cotidiano despertó su interés por la radiodifusión, hasta el punto de que comenzó a trabajar formalmente en las actividades de la empresa cuando tenía aproximadamente 12 años.

Entre sus primeras responsabilidades estuvieron servir café, colaborar en las cabinas, organizar los anuncios y realizar distintas tareas relacionadas con la programación.

La empresaria explicó que, mientras cursaba el bachillerato, trabajaba de dos a seis de la tarde, una rutina que le permitió conocer progresivamente el funcionamiento del negocio.

“No fue algo forzado”, aseguró, al destacar que tanto ella como sus hermanos fueron desarrollando un vínculo natural con la empresa y sus trabajadores.

Los fines de semana se convertían en jornadas de aprendizaje

Otra de las anécdotas compartidas por Rosa Olga estuvo relacionada con los viajes familiares que realizaban para instalar y supervisar equipos de transmisión en diferentes puntos del país.

Explicó que, durante los fines de semana, su padre llevaba a la familia a zonas montañosas donde se encontraban instalaciones de telecomunicaciones.

Recordó recorridos por lugares como Casabito, El Mogote y otras localidades, donde acompañaban al personal técnico durante las labores de mantenimiento.

Su madre también participaba en estas jornadas y acostumbraba llevar un anafe para preparar alimentos mientras se desarrollaban los trabajos.

Para la familia Medrano, aquellas excursiones no eran simples paseos, sino parte de un proceso de formación que les permitió conocer desde dentro las exigencias técnicas y operativas de la industria.

Rosa Olga destacó que esa convivencia contribuyó a construir una relación cercana entre los propietarios y los trabajadores, además de fortalecer el compromiso de sus hermanos con el proyecto empresarial.

El papel de los programadores en el crecimiento de las emisoras

Durante la conversación también se abordó la transformación experimentada por la radio dominicana y las estrategias utilizadas para posicionar las estaciones entre los oyentes.

Medrano recordó que, décadas atrás, las emisoras eran reconocidas principalmente por sus nombres comerciales y la identidad de su programación, en una época en la que existían menos estaciones por región.

Explicó que la identificación de las emisoras y la creatividad de los directores de programación fueron fundamentales para consolidar la presencia de las diferentes frecuencias.

En ese contexto, destacó el trabajo de Roberto Rodríguez, a quien identificó como director general histórico de las emisoras del Grupo Medrano. “Los nombres son lo que hacen que las emisoras rápidamente se posicionen”.

La presidenta de ADORA sostuvo que los directores de programación desempeñaron un papel determinante en el crecimiento de la radio nacional, debido a su capacidad para desarrollar conceptos, identificar públicos y crear contenidos que conectaran con los oyentes.

La política marcó una nueva etapa en la empresa

La historia del Grupo Medrano también estuvo vinculada a la participación política de su fundador, quien llegó a convertirse en senador de la República por la provincia La Vega.

Rosa Olga recordó que, cuando su padre decidió involucrarse en la política en 1998, sus hijos ya desempeñaban responsabilidades importantes dentro de la empresa.

Su hermano Heriberto dirigía el área técnica, su hermana trabajaba en la administración y ella tenía a su cargo el desarrollo de la estructura comercial.

Según explicó, antes de asumir sus compromisos políticos, Kuki Medrano reunió a sus hijos para comunicarles que debían encargarse directamente del negocio familiar.

“Por estos cuatro años, yo no me voy a meter en esto, ustedes se encargan”, recordó sobre las palabras de su padre.

La decisión representó un paso fundamental para la continuidad del grupo, pues permitió que la siguiente generación asumiera responsabilidades mientras su fundador todavía podía acompañar y orientar las decisiones.

Medrano explicó que también participó en las actividades sociales de la gestión senatorial de su padre, experiencia que describió como una oportunidad de crecimiento personal y profesional.

Una campaña electoral que también dejó huellas

Durante la entrevista se recordó la campaña política que llevó a Kuki Medrano al Senado, en un escenario electoral en el que Euclides Sánchez figuraba como uno de sus principales competidores.

Rosa Olga destacó que aquella campaña se desarrolló mediante una estrategia de mercadeo político que posteriormente fue recogida en un documental titulado Memorias de una campaña exitosa.

También contó que la competencia electoral no se convirtió en una enemistad personal o comercial entre ambas figuras.

Como anécdota, señaló que Euclides Sánchez llegó a tener posteriormente más anuncios políticos en las emisoras del grupo que el propio Kuki Medrano durante su campaña.

La empresaria recordó esa etapa como una experiencia que permitió a la familia conocer otras dimensiones de la comunicación, particularmente su influencia en la vida política y social.

Una transición preparada antes de la muerte de su fundador

Rosa Olga consideró que una de las decisiones más acertadas de su padre fue incorporar a sus hijos al manejo empresarial antes de su fallecimiento.

Explicó que la distribución de responsabilidades permitió avanzar en la organización administrativa, comercial y técnica del grupo, sin depender exclusivamente de las decisiones del fundador.

Durante esa etapa, Heriberto Medrano asumió funciones de dirección, mientras la familia emprendía cambios para formalizar y fortalecer los procesos internos.

Entre los retos de aquella transición mencionó la organización fiscal de la empresa y la implementación de obligaciones tributarias que representaron nuevos desafíos para el sector radial.

Con humor, recordó las quejas de su padre cuando debía cumplir con determinados pagos al Estado.

“¿Por qué hay que darle tanto cuarto al Gobierno?”, relató que preguntaba Kuki Medrano, a lo que ella respondía recordándole que también formaba parte de las autoridades por su condición de senador.

Sin embargo, explicó que, pese a delegar responsabilidades, su padre nunca se desvinculó completamente de las operaciones.

El legado de Kuki Medrano permanece en la radio dominicana

La presidenta de ADORA también recordó que su padre enfrentó problemas de salud durante los últimos años de su vida, incluso mientras ejercía sus responsabilidades en el Congreso Nacional.

Explicó que, pese a esas dificultades, mantuvo su interés por la empresa y acompañó las transformaciones que sus hijos impulsaban.

Kuki Medrano falleció a los 58 años, dejando una estructura empresarial que sus descendientes continuaron desarrollando.

Rosa Olga destacó que las bases construidas por su padre fueron determinantes para mantener la continuidad del grupo, incluso después de las pérdidas familiares y de los cambios que experimentó la industria de la comunicación.

A su juicio, el principal legado de Juan Heriberto Medrano Basora no estuvo únicamente en la cantidad de emisoras que logró reunir, sino también en la cultura de trabajo, la integración familiar y la capacidad de identificar oportunidades para desarrollar nuevas empresas.

La entrevista se produjo durante la conmemoración de los 100 años de la radio dominicana, organizada por ADORA, una celebración que reúne a figuras históricas, empresarios, comunicadores y representantes del sector para reconocer la evolución de un medio que ha acompañado durante un siglo la vida nacional.

Para Rosa Olga Medrano, recordar los orígenes del grupo representa también una oportunidad para reconocer el trabajo de los técnicos, programadores, locutores y colaboradores que contribuyeron a convertir aquel pequeño negocio familiar en una cadena de comunicación de alcance nacional.

Su testimonio refleja cómo una iniciativa que comenzó en una habitación de una casa en La Vega pudo transformarse, con el paso de las generaciones, en una empresa vinculada a la historia de la radiodifusión dominicana.

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