


Un terremoto de magnitud 5,8 sacudió la costa de Cuba durante la madrugada del martes, sin que hasta el momento se hayan reportado víctimas ni daños materiales significativos, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El sismo se produjo a una profundidad de 11,6 kilómetros y tuvo su epicentro a 49 kilómetros al sur-suroeste del puerto cubano de Punta de Maisí, en la región oriental de la isla. El USGS clasificó el nivel de alerta como verde, lo que indica una «baja probabilidad de víctimas o daños». Según el organismo, las localidades de Imías y San Antonio del Sur podrían haber percibido movimientos leves durante el sismo.
El evento sísmico ocurre en un momento particularmente delicado para Cuba, que apenas comenzaba a restablecer el suministro eléctrico tras un apagón total registrado el lunes, en medio de un bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos que afecta la llegada de combustible al país. Este contexto agrava la situación de la población y el gobierno, ya que la escasez de energía impacta directamente en servicios básicos y la economía local.
El terremoto fue inicialmente reportado por el Centro Sismológico Euro-Mediterráneo, que también registró varias réplicas posteriores de hasta 4,7 grados de magnitud, lo que indica que la actividad sísmica en la zona podría continuar en los próximos días. El servicio sismológico de Cuba señaló que recibió reportes de temblores en las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo, localizando el epicentro a unos 95 kilómetros de esta última ciudad. Este hecho sigue a otro sismo registrado el 6 de marzo frente a la costa cubana, de magnitud 5, lo que sugiere una actividad sísmica persistente en la región oriental de la isla.
El terremoto se produce en un contexto de tensión política y económica entre Cuba y Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, generó controversia al declarar el lunes que espera tener «el honor de tomar Cuba» durante su mandato, refiriéndose a la debilitada situación del país y a las oportunidades que, según él, podría aprovechar su gobierno. “Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera, si quiere que le diga la verdad. Es una nación muy debilitada en estos momentos”, afirmó el mandatario estadounidense en relación al régimen comunista de La Habana.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que ambos gobiernos mantienen negociaciones, aunque en un contexto marcado por un bloqueo casi total de Washington a la entrega de crudo a la isla. Estados Unidos mantiene sanciones y amenazas de penalización a países que busquen suministrar petróleo a Cuba, alegando que el gobierno cubano constituye una «amenaza» según su política exterior. Esta situación ha generado un impacto directo en el suministro energético de la isla, afectando tanto a industrias como a la población civil, en un momento crítico en que las autoridades intentan recuperar el servicio eléctrico tras los apagones recientes.
El terremoto de este martes, aunque moderado, ha despertado preocupación entre los habitantes de las zonas afectadas, quienes ya habían sentido los temblores del 6 de marzo. Las autoridades cubanas continúan monitoreando la actividad sísmica, y el USGS mantiene vigilancia sobre posibles réplicas y sus efectos en la región. Mientras tanto, la población se mantiene alerta ante la posibilidad de nuevos sismos, y se recuerda a la ciudadanía la importancia de seguir las recomendaciones de protección civil para reducir riesgos en caso de movimientos de mayor intensidad.
En resumen, este nuevo sismo refuerza la vulnerabilidad de la región oriental de Cuba, que combina la exposición a fenómenos naturales con un contexto de crisis energética y tensiones políticas internacionales, subrayando la necesidad de coordinación entre las autoridades locales e internacionales para garantizar la seguridad y bienestar de la población.









