Sobreviviente del 11-S revive el horror: El edificio que acabábamos de dejar hacía cinco minutos venía cayendo detrás de nosotros

A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la dominicana Cándida “Candy” Perdomo recuerda una de las experiencias más desgarradoras de su vida: haber estado dentro de la Torre Sur del World Trade Center cuando un avión impactó el edificio y lograr salir con vida minutos antes de su colapso.
“El edificio que yo acababa de dejar hacía cinco minutos venía cayendo detrás de nosotros”, recordó Perdomo al narrar el momento en que escapaba de la zona cero sin saber que el lugar del que acababa de salir se convertiría en escombros.
La historia de esta sobreviviente fue recogida por Diario Libre, medio que documentó su testimonio y las secuelas que ha enfrentado durante estos 25 años tras la tragedia.
Una mañana que cambió su vida para siempre
Candy Perdomo trabajaba como secretaria ejecutiva de Morgan Stanley, empresa que ocupaba varios pisos de la Torre Sur del World Trade Center. Esa mañana llegó a su oficina, ubicada en el piso 67, poco después de las 8:00 a. m., sin imaginar que viviría uno de los momentos más traumáticos de la historia moderna.
Mientras se dirigía a buscar un café, sintió cómo el edificio se estremeció y la electricidad se interrumpió momentáneamente. Al acercarse a las ventanas observó humo y papeles volando provenientes de la Torre Norte, que había sido impactada primero.
De inmediato alertó a sus compañeros y pidió evacuar el edificio utilizando las escaleras, recordando los protocolos aprendidos tras el atentado de 1993 contra el World Trade Center.

“Uno se sentía impotente de no poder ayudar”
Luego de ordenar la evacuación de su piso, Perdomo regresó brevemente por sus pertenencias y fue en ese momento cuando ocurrió el segundo impacto: el vuelo 175 de United Airlines chocó contra la Torre Sur.
El impacto provocó una enorme nube de humo y destrucción dentro del edificio. Candy quedó lanzada al suelo y, al levantarse, pensó que iban a morir.
Junto a otros trabajadores inició el descenso por las escaleras desde el piso 67. Tardaron aproximadamente 42 minutos en llegar al nivel inferior.
Durante el descenso observó a bomberos que subían hacia las zonas afectadas con equipos de rescate, mientras otros trabajadores intentaban bajar desesperadamente.
“Uno se sentía impotente de no poder ayudar”, relató al recordar a las personas que quedaron atrapadas y a quienes intentó asistir durante la evacuación.”
Escapó segundos antes del derrumbe
Cuando logró salir del edificio, una policía le indicó que debía correr y no mirar hacia atrás. En medio del caos, escuchó gritos de personas que caían desde las torres, una imagen que marcó su memoria.
Mientras se alejaba de la zona, un hombre alertó que el edificio estaba cayendo. Candy comenzó a correr junto a otras personas hasta encontrar refugio en un establecimiento cercano.
Minutos después, descubrió que la torre que había abandonado era precisamente la que había colapsado.
“Cuando noté que el edificio que había caído era el mío, me desplomé y empecé a llorar”, recordó.

Más de 27 dominicanos perdieron la vida en los atentados
Los ataques del 11-S también dejaron una profunda huella en la comunidad dominicana. Al menos 27 dominicanos perdieron la vida durante los atentados contra las Torres Gemelas.
Candy contó que en las empresas donde trabajó perdió a decenas de compañeros. En Marsh & McLennan murieron cerca de 300 personas, incluyendo 42 compañeros de su departamento, mientras que en Morgan Stanley fallecieron 23 empleados.
Las secuelas emocionales que quedaron después del 11-S
Aunque logró sobrevivir físicamente, Candy asegura que su vida cambió completamente después de aquel día.
Antes del atentado tenía una vida estable: una familia, una hija pequeña, un matrimonio y un trabajo que había construido con esfuerzo. Sin embargo, las secuelas emocionales hicieron que no pudiera continuar en las mismas condiciones.
“Emocionalmente, mentalmente, no pude continuar”, expresó al recordar los años posteriores al ataque.
Fue diagnosticada con estrés postraumático severo, enfrentó ansiedad, depresión y pesadillas durante años. En 2002 decidió mudarse a Orlando, Florida, buscando un nuevo comienzo y un espacio donde pudiera sanar.
Una historia de supervivencia y resiliencia
Con el paso del tiempo, Candy encontró una nueva forma de reconstruir su vida. Creó una agencia de viajes y convirtió su experiencia en una motivación para seguir adelante.
Cada año continúa sometiéndose a evaluaciones médicas por la exposición al polvo y sustancias tras el derrumbe de las Torres Gemelas.
Para ella, sobrevivir aquel día representa una responsabilidad de seguir viviendo con propósito.
“Cuando entendí que la razón de Dios no la podía cuestionar, decidí enfrentar la vida con toda fuerza y dije que la resiliencia era la única opción”, afirmó.











