


El Supremo de Estados Unidos invalidó este miércoles el mapa electoral legislativo del estado de Luisiana al considerar que su diseño se apoyaba en exceso en criterios raciales, en una decisión que representa una victoria para el Partido Republicano y un revés para organizaciones de derechos civiles.
En su fallo, la corte determinó que la Ley de Derechos Electorales no obligaba al estado a crear un segundo distrito con mayoría de votantes afroamericanos, por lo que no existía justificación suficiente para emplear la raza como factor determinante en la redistribución.
La decisión establece límites al uso de criterios raciales en la elaboración de mapas electorales en todo el país, al restringir el alcance de la legislación que históricamente ha protegido el voto de las minorías y combatido la segregación.
El caso se origina en el rediseño de distritos realizado tras el censo de 2020, cuando el gobierno estatal concentró a la población afroamericana en un solo distrito, lo que derivó en impugnaciones judiciales y en la posterior elaboración de un nuevo mapa con dos distritos de mayoría negra.
No obstante, ese segundo diseño también fue cuestionado por presuntamente vulnerar el principio de igualdad, lo que llevó el litigio hasta el máximo tribunal, que finalmente ratificó el criterio de una instancia inferior en una votación dividida.
El fallo se produce en un contexto electoral clave, a meses de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, y podría influir en la correlación de fuerzas en la Cámara de Representantes al favorecer potencialmente a los republicanos.
Además, la decisión se da en medio de llamados del expresidente Donald Trump a redibujar distritos en estados controlados por su partido, mientras territorios gobernados por demócratas han impulsado iniciativas similares para fortalecer su posición de cara a los comicios.









