


La ceremonia de bienvenida ofrecida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los reyes Carlos III y Camila del Reino Unido estuvo marcada por salvas de cañón, un sobrevuelo de aviones de combate y un desfile de soldados vestidos como los tradicionales “casacas rojas”, un espectáculo que evocó la historia colonial y que sorprendió en el contexto de la visita.
El acto tuvo lugar en la Casa Blanca durante un día lluvioso y gris, con el que Trump buscó dar un tono solemne y llamativo a la primera visita de Estado en su segundo mandato, tras el recibimiento que él mismo tuvo en el castillo de Windsor el año anterior.
Durante su discurso, el mandatario expresó: “¡Qué hermoso día británico!”, en medio de la ceremonia militar de recepción.
Trump también reflexionó sobre el simbolismo del encuentro, destacando que, pese a la historia entre ambos países, el homenaje al monarca británico era apropiado en el marco de los 250 años de independencia de Estados Unidos.
El evento incluyó el rugido de cazas F-35 sobre la capital estadounidense tras un desfile militar, además de la presencia de uniformes británicos que simbolizaron la relación histórica entre ambas naciones.
El presidente recordó la cooperación entre ambos países durante la Segunda Guerra Mundial, señalando que antiguos rivales pasaron a ser aliados como “hermanos de armas”.
En cuanto a la vestimenta, la primera dama Melania Trump y la reina Camila lucieron atuendos de tonos claros, mientras que el resto del protocolo mantuvo un estilo formal acorde a la ocasión.
Los reyes británicos llegaron a Estados Unidos el lunes para una visita de Estado de cuatro días, en el marco del aniversario número 250 de la independencia estadounidense, en un contexto diplomático marcado por tensiones entre Washington y el gobierno británico.
A pesar de ello, Trump dejó varios gestos de cercanía hacia la monarquía, incluyendo comentarios personales sobre su familia y momentos informales durante la visita, como la anécdota de una abeja que se posó en su mano durante un recorrido en la Casa Blanca.









